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viernes, 11 de enero de 2013

Hugo Chávez, el intocable sudamericano

Alejandro Toral
Alejandro Toral. El día de ayer, 10 de enero, estaba calendarizado en Venezuela para la toma de posesión por cuarta vez del ¿Presidente? Hugo Chávez, quien resultó ganador el pasado 7 de octubre en las elecciones con 55% de aprobación, la más baja de su tiempo de gobierno. No obstante, sus condiciones de salud debido al cáncer que padece le impidieron asistir a la toma de protesta en Caracas, así que movió todo el aparato estatal para asegurar la continuidad de su proyecto y ambiciones personales.

A pesar que el artículo 231 constitucional establece que el Presidente Electo debe tomar posesión ante la Asamblea Nacional el 10 de enero del primer año de gobierno, la pro chavista Magistrada Presidenta del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Venezuela, Luisa Estella Morales, quien ha sido destituida dos veces de sus cargos por fraude y alteración de actas, “interpretó” la ley a su manera para que Hugo Chávez pudiera continuar en el cargo, argumentando que el Jefe de Estado puede juramentar ante el TSJ hasta que se recupere, pues la Carta Magna no es específica en este rubro.

Ante esta circunstancia, el Vicepresidente Nicolás Maduro estaría a cargo de Venezuela a partir del 10 de enero, tomando como referencia el artículo 234 constitucional, donde establece que en caso de faltas temporales del Presidente, será suplido por el VP hasta por 90 días, los cuales pueden ser prorrogables con aprobación de la Asamblea Nacional; esto da ventaja a Hugo Chávez de más de 90 días de gobierno, ya que la aprobación de una futura extensión de tiempo está asegurada, debido a la sumisión del Legislativo ante los intereses del comandante.

Cabe destacar que la falta de Chávez no es temporal, sino absoluta, porque de acuerdo al artículo 233 constitucional, esta se produce por una incapacidad física o mental, como la que padece el comandante; no obstante, este artículo condiciona que la incapacidad debería ser declarada por una junta médica del TSJ y aprobada por el Legislativo, algo que los partidarios de Chávez no harán por propios intereses y querer evitar la realización de nuevas elecciones presidenciales.

Por otro lado, de acuerdo con el ideólogo del socialismo del S.XXI, Heinz Dieterich, el cuarto poder en Venezuela es el ejército, quien no dudaría en apoyar fielmente al comandante Chávez ante cualquier adversidad de una oposición democrática, debido a los privilegios que han gozado como asumir el liderazgo en ministerios y algunas gubernaturas estatales. Las Fuerzas Armadas no permitirán un cambio el actual status quo del país, además que están bien representados en el partido oficialista PSUV y en el Legislativo, por el ex militar Diosdado Cabello.

Finalmente la comunidad sudamericana hipócritamente no moverá ningún dedo para suspender a Venezuela del Mercosur, OEA o Unasur por hacer caso omiso a las cláusulas democráticas debido a la violación de la Constitución; así como lo hizo con los casos de Fernando Lugo en Paraguay y Manuel Zelaya en Honduras. Esto se debe al gran peso que ha adquirido Venezuela en la región y no por un poder empresarial, sino porque es el país con mayores reservas de petróleo, además de ser el principal patrocinador de los movimientos subversivos en la región como las FARC y el Ejército del Pueblo Paraguayo. 


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