miércoles, 6 de marzo de 2013

Historias Varias: Reflexiones

Antonio Quiroz. Resulta cómodo, para los economistas ortodoxos, hacer de un hecho una condena, pero si bien el egoísmo es natural en la conciencia humana, la capacidad de aprendizaje y adaptación son virtudes de nuestra especie que habrían de influir en nuestro comportamiento social:

Por naturaleza, por ejemplo, el humano es ignorante, mas ese hecho puede cambiar, dependiendo ya de la vida de la persona. De esta manera las carencias del humano pueden ser sanadas, mas queda a la deriva de las sociedades el interés por tratar sus deficiencias.

Es claro, entonces, que dar a la codicia humana el carácter de irremediable es más una justificación a las horrendas consecuencias que traen los sistemas políticos y económicos que en ella se basan.


El mexicano es un pueblo producto de ultraje sexual de conquistadores españoles a indígenas de los estados mesoamericanos existentes en 1521; es una nación vástaga de muchas otras que se odiaron, batallaron y se esclavizaron, pero ya al final cedieron ante el ataque biológico que, sin intención, trajeron los extranjeros; fueron unificadas a las fuerza, sirviendo de adhesivo la sangre de los americanos y el esperma ibérico. Desconocidos por el padre y rechazados por la madre, los mexicanos encontraron cobijo bajo el manto de la Virgen, un espejismo creado por una institución religiosa a la que poco le ha interesado la salvación de sus fieles, al menos no tanto como la fuerza de trabajo dictada a entregar sin beneficio alguno por su fe, misma por la que, ya en la guerra México-Estados Unidos, importaría más la procesión anual de la Virgen de Ocotlán que la defensa de la soberanía nacional. Le enseñaron, pues, el mestizo de a pie, que si la vida verdadera, la eterna en el reino de los cielos, sólo es alcanzada por los devotos rezadores, poco importa el desarrollo industrial y sus beneficios terrenales...


El más reciente gobierno de izquierda en México, el del general Lázaro Cárdenas, maquinó en contra del candidato presidencial del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN), el conservador Andrew Almazán, al punto de erigir un grosero fraude electoral. La tolerancia de los Estados Unidos de América a la imposición del presidenciable del entonces Partido de la Revolución Mexicana (PRM) fue negociada por el mandatario de Veracruz y secretario general del comité Pro-Ávila Camacho, Miguel Alemán, con el subsecretario de Estado del vecino país del norte, Summer Welles. Apoyo total a Estados Unidos a cambio de reconocimiento fue el trato... ¿Para quién fue el fraude al final?


Los integrantes del movimiento #yosoy132 ya pueden ser considerados por la Historia Oficial como héroes nacionales. La espontaneidad, falta de fines claros, breve esplendor y poca relevancia real del contingente estudiantil lo hacen comparable con la bola independista que alguna vez comandó el cura Hidalgo. Quien sabe, quizá en pocos años, a algún pacto político por conveniencia en que la derecha ceda alguna cosa a los proyectos liberales, allí esté algún rezagado del colectivo antipeña para reclamar el crédito. 

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