lunes, 4 de marzo de 2013

México: un semillero de claras fortalezas femeninas (Entrevista con Denise Dresser)

José L. Montenegro. La tarea de femeneizar la agenda pública del país, podría incentivar la estancia plena de las mujeres evocada a los derechos que promuevan la vida digna en México. La importancia de ser mujer y la convivencia armónica de sus ciudadanos, se vuelve una labor por la cual luchar todos los días en una sociedad cada vez más competitiva.

“Yo siempre he dicho —casi en broma— que dejaría de criticar a Carlos Slim si me regalara una universidad para educar mujeres, una universidad dedicada exclusivamente a proveer educación de primer mundo a todas ellas en este país”, comenta al inicio de una entrevista para Newsweek en Español, la politóloga Denise Dresser.

Quizá lanzando esta puntada un tanto irónica, el comentario de la activista no se aleja nada de la realidad en la que hoy yace México. Un sitio en el que la educación dista de promover competencia y sembrar meritocracia, un sistema insuficiente que se refleja año con año en las cifras de ingreso a la casa de estudios más grande del país, la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM.

Tan solo en una estadística dada a conocer en el sitio escolar.unam.mx, detalla que del 100 por ciento de jóvenes que aspiraban ingresar a cualquier licenciatura el pasado ciclo escolar el 90 por ciento de ellos fueron rechazados. Dicha publicación reflejó que de los 62 mil 682 estudiantes que presentaron el examen, tan solo 6500 —el 10.3 por ciento— obtuvieron lugar en alguna de las 99 carreras que imparte la institución.

Lamentablemente en México estar preparado y destacar en un mundo cada vez más globalizado se vuelve una meta difícil de alcanzar, la cual, inhibe el desarrollo y auspicia la pobreza como parte de la normalización de la desigualdad —incluida la de género— y no permite nivelar el terreno de juego para generar más oportunidades de igual forma para todos.

Debido a esto, a nadie le extraña que muchos ciudadanos y académicos —como la doctora Dresser— se unan al esfuerzo colectivo de fomentar y exigir un cambio radical en el sistema —que además de no cubrir con la creciente demanda anual— arroja un penoso y deprimente resultado, indicio de un ineficiente método de enseñanza y síntoma de una mala estructura social y de gobierno que no promueve un cambio verdadero.

En sus propias palabras, la ganadora del Premio Nacional de Periodismo 2010 opina al respecto: “Somos un país que ha tenido avances notables pero está cargando aún con legados culturales, institucionales y políticos que operan en contra de las mujeres. El hecho de que 17 estados de la república criminalicen el aborto y que hayan incorporado a sus constituciones locales el derecho a la vida, y que haya mujeres encarceladas en estados como Querétaro y Guanajuato porque han intentado practicarse un aborto por motivos de incesto o violación; te habla de un país atávico, un país en el cual todavía es posible que sus ciudadanas sean objetos de segunda categoría, que no tengan derechos plenos, respetados y protegidos cultural e institucionalmente.

“Además, —advierte— vivimos en un país que solo le da 8 años de educación promedio a sus mujeres; un sitio donde 6 de cada 10 son víctimas de la violencia doméstica; el hecho de que ser mujer y trabajar en una maquiladora en lugares como Ciudad Juárez, Chihuahua, puede significar la muerte; incluso, que en México cuentes con el 30 por ciento de probabilidades de que te embaraces entre los 15 y los 20 años de edad”. Esto habla de un claro ejemplo de inequidad dentro de la sociedad, a la que le urgen más políticas sociales encaminadas al bienestar común, que leyes sin sentido que motiven a dispersar el problema a otros cauces ajenos a la solución real.

La educación, como el gran nivelador y fundamento de movilidad social e intelectual, ha permitido que —pese a la descalificación y las pocas oportunidades para el género femenino— destaquen un número creciente de mujeres que ingresan al mercado laboral y que ascienden a posiciones de mando, las cuales, fungen como rectoras de universidades, investigadoras reconocidas, y en otros casos, ocupan importantes posiciones de liderazgo dentro de las empresas.

Y aunque en la alta jerarquía de las compañías sean solo apenas un manojo de mujeres las que están siendo parte de la era del empoderamiento femenino, “yo diría que vivimos inmersos en una dinámica de una constante situación desigual —subraya la escritora— pienso en esa indígena en Chiapas que sobrevive con 20 pesos al día, claramente no es una mujer con derechos y con poder para ejercer decisiones sobre su propio destino. México es todavía un país polarizado, con una alta concentración del ingreso y con una serie de desigualdades sociales que afectan de manera primaria a sus mujeres”.

Debido a la relación simbiótica que el gobierno y las mujeres han mantenido durante los últimos años —el primero, con la implementación de políticas públicas poco eficaces en materia de desarrollo social y equidad de género; y el segundo, con el nulo conocimiento de sus derechos y cómo aplicarlos en una sociedad moderna— se ha creado un abismo en el que “muchas mujeres no llegan a posiciones ejecutivas porque no son lo suficientemente asertivas, porque no demandan, porque no exigen y no están conscientes de sus propios derechos, de sobre su propio poder”, recalca Denise Dresser haciendo referencia al libro Lean In: Women, Work, and the Will to Lead de Sheryl Sandberg, la feminista y directora ejecutiva de la famosa red social Facebook.

“Para mí, la gran batalla de nuestra era es la despenalización del aborto a nivel nacional. Me parece un derecho fundamental. Yo soy una mujer católica, y sin embargo, hay que sacar a la religión del ámbito de la salud pública y reconocer que una mujer debe tener la capacidad de decidir sobre su propio cuerpo, y que ese derecho, debe estar protegido por el Estado, un Estado totalmente apartado de la Iglesia, secular, que protege las garantías individuales de sus ciudadanas. La razón de que solo exista la despenalización en la capital del país y que en otros 31 estados sea considerado un delito, te habla del camino largo que nos queda por recorrer.

“Hay que entender que la causa de las mujeres es una causa nuestra, y que mientras no haya esa equidad esencial de decidir sobre tu propio cuerpo, la agenda de las mujeres seguirá siendo una agenda por la cual pelear, por la cual seguir alzando la voz; porque aquello a lo que yo aspiro es que México sea una verdadera república en la que los hombres tengan sus propios derechos, y nada más, y las mujeres tengan sus derechos, y nada menos”.

En la contraparte de los grandes logros y esfuerzos encaminados a la plena igualdad, existe todavía un dato aterrador: la impunidad latente en México que supera el 90 por ciento de la perpetración de las prácticas del feminicidio.

Muchas mujeres al norte del país pensaban que con la excusa de la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, muchos casos de violencia e inequidad de género se estaban escondiendo. El gobierno de Guerrero ha demostrado que el crimen no queda impune, siempre y cuando no sea blanco de los reflectores internacionales. Tal y como fue el caso de la violación a las seis turistas españolas en la Casa Bambaje, en el kilometro 37 de la carretera Amates Barra Vieja en Playa Encantada, donde el gobierno del Estado y el apoyo del Gobierno de la República hicieron saber a la sociedad mexicana e internacional que la violencia contra las mujeres está dentro de la agenda del actual gobierno priista; algo que no ocurre cuando las afectadas son solamente ciudadanas mexicanas.

Probablemente el cambio que México necesita esté orientado a la tarea eficiente de educar a las mujeres. “Los países que educan a sus mujeres, son países que cambian, porque esas mujeres que entran en los ámbitos públicos y profesionales, comienzan a participar, a exigir, a ganarse la vida —insiste la autora de Lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria—. Darle a la mujer la capacidad de ser económicamente independiente, le cambia la vida. ¿Y con qué se vuelve económicamente independiente? Cuando tiene una profesión o tiene habilidades que tienen valor en el mercado. Cuando le pagan un buen sueldo por hacer lo que le gusta; y de ahí proviene el punto de partida definitorio de esta situación: la educación.

“En lo personal, le atribuyo mi éxito a la buena educación que tengo, no provengo de una familia de dinero, de posición social privilegiada, mi madre se quedó viuda cuando tenía 7 años, perdí a mi padre. Sin embargo siempre fue muy enfática en torno a darme la mejor educación posible. Ser doctora me ha permitido hacer lo que pedía Rosario Castellanos, que las mujeres incursionáramos en terrenos prohibidos”.

Con un panorama que pareciera difícilmente beneficiar a todos los sectores de la población, ¿Se debe a la incesante cultura del machismo que México no está preparado para tener al frente a una presidenta que encabece los intereses del país?

“Habremos cambiado como país cuando ya nadie pregunte si México está preparado o no para tener una mujer presidenta, y creo que nos estamos encaminando a ese escenario. Yo no creo que Josefina Vázquez Mota (excandidata contendiente a la presidencia de la República por el Partido Acción Nacional 2012-2018) haya perdido porque fuera mujer, sino porque hizo una mala campaña. Yo creo que el género ya no incide en las preferencias políticas. Lo que sí incide, es la agenda de género porque ¿qué pasa con esas mujeres que llegan al poder público en México? se olvidan de ellas. Se olvidan de que gracias a la lucha de otras mujeres en el pasado ellas están ahí, y creo que todas las demásmujeres deberían de cargar como parte de su agenda pública el hacer algo por otras, en términos de derechos, de representación, de protección en términos de la salud publica, la educación y de los derechos reproductivos”.

En suma, una ciudadana comprometida que a lo largo de los años ha ido más allá de la pregunta que fungió como premisa en 2009 en aquel foro convocado por el Congreso de la Unión “México ante la Crisis: ¿Qué hacer para crecer?” ha permitido colocar su incesante crítica en una posición privilegiada, basada únicamente en la exigencia del bienestar ciudadano, la rendición de cuentas y el anclaje de una postura: la inconformidad, aquella que se vuelve la única salida en una sociedad como la mexicana, donde vivir alzando la voz y hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar a un país mejor.

TEXTO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN NEWSWEEK EN ESPAÑOL, VOL. 17, NO. 10, 11 DE MARZO DE 2013, YA EN CIRCULACIÓN WWW.NEWSWEEK.MX

¡Compártelo!



1 comentarios en: "México: un semillero de claras fortalezas femeninas (Entrevista con Denise Dresser)"

  1. Sra.Dresser.la admiro por todo lo que Ud.representa como mujer en toda la extencion de la palabra.solo comento que al mencionar que cada mujer es libre de hacer lo quiera con su cuerpo debería de usar esa libertad para cuidarse para no quedar embarazada .y cargar toda su vida el haberle quitada la vida a un ser que no pidió venir al mundo .

Deja un comentario