domingo, 24 de marzo de 2013

Por un tratado de armas menos inhumano

ArmasConcha Moreno. Estos días, en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York, los gobiernos de 193 países están negociando el texto de un Tratado internacional de Comercio de Armas (TCA) que, al regular por primera vez el comercio, podría suponer un paso histórico para la defensa de la sociedad civil, poniendo fin a las tragedias causadas por las paupérrimas e irresponsables regulaciones actuales. Se trata de evitar, en lo posible, la desviación de armas al comercio ilícito.

Amnistía Internacional lleva meses recogiendo apoyos en todo el mundo para impedir que el tratado siga ofreciendo la posibilidad de comerciar impunemente con armas ya que actualmente no se dispone de un acuerdo garantista.

Por otra parte, en su informe "Las grandes potencias alimentan atrocidades. Por qué el mundo necesita un sólido Tratado sobre Comercio de Armas", la organización documenta numerosos casos que demuestran que existe relación entre el comercio irresponsable de armamento y las graves violaciones de los derechos humanos. Por ello, ha solicitado insistentemente a los gobiernos participantes en las negociaciones que aseguren la inclusión de normas que impidan el acceso a este comercio a aquellos países que violen los derechos de las personas. Varios estados, además de la mayoría de los latinoamericanos y europeos, apoyan esta condición. Sin embargo, otros, como China, Rusia y los Estados Unidos, han presionado para incluir reglas más débiles.

En nuestro país, el Senado de la República aprobó hace un año (el 13 de marzo, concretamente) un punto de acuerdo en apoyo del Tratado, que contiene las principales reivindicaciones de Amnistía Internacional. Posteriormente, en noviembre, 157 estados votaron a favor de volver a la mesa de negociación este mes, para finalizar la redacción del texto del tratado. Y en esas están.

Mientras tanto, EE UU está inmerso en modificar sus leyes sobre el comercio de armas convencionales y todo apunta a que lo que aprueben influirá poderosamente en la redacción del tratado internacional. De hecho, este país se opuso durante años a su creación, alegando que ellos ya disponían de una regulación adecuada. Fue la administración de Obama, la que, en 2009, se mostró favorable a trabajar en el documento que ahora se perfila.

Sin embargo, ya es público el hecho de que el Partido Demócrata de EE UU ha decidido eliminar de su proyecto de ley la prohibición de los rifles de asalto. La promotora de la iniciativa de incluir este tipo de armas en el referido proyecto, una senadora del mismo partido, ha asegurado que esto se ha debido a que no pueden luchar contra la Asociación del Rifle, porque son enemigos “muy poderosos”. Es ahí donde está el auténtico problema para aprobar un proyecto que, al menos, frene el tráfico en el mundo: los intereses económicos.

No obstante, aún queda un rayo de esperanza, porque el vicepresidente, Joe Biden, está tratando de presionar al Congreso en el sentido de prohibir la venta libre de los rifles en cuestión y de implantar controles a los compradores de armamento.

El gran negocio del contrabando

Desde 2010, por nuestras fronteras han cruzado unas 253.000 armas
Desde 2010, por nuestras fronteras han cruzado unas 253.000 armas.
¿Qué es lo que sucede, realmente, para que peligre llegar a un acuerdo que permita poner fin o, por lo menos, controlar el mercado de armas convencionales?

Pues sucede que las cifras de negocio del comercio armamentístico son demasiado elevadas y, por ende, condicionan cualquier iniciativa que pueda ir en detrimento de sus ganancias. También es cierto que, para nuestros vecinos del norte, no es fácil quedarse sin el jugoso pellizco que les proporcionan las redes de contrabando que operan en México, pues llegan a nuestro territorio nada menos que el 2,2% de las unidades que fabrican.

En cifras, y según un estudio de la Universidad de San Diego, los ingresos de los fabricantes han ascendido a 127 millones de dólares desde 2010 y, en ese mismo periodo, han cruzado la frontera unas 253.000 unidades. Los resultados económicos del 46,7% de las empresas fabricantes dependen de las armas que se venden en el sur de Estados Unidos y que después pasan a México sin regulación alguna. El estudio asegura que, sin el contrabando, muchos de los fabricantes simplemente quebrarían.

La guerra desatada en nuestro país por los cárteles de la droga es un claro exponente de la facilidad con que se pueden adquirir, no unidades sueltas, sino auténticos arsenales. Este conflicto ha dañado considerablemente la imagen del país fuera de nuestras fronteras, ocasionando importantes pérdidas económicas en los ingresos por turismo y frenando la inversión de las empresas. Y, por supuesto, las pérdidas en vidas humanas han sido cuantiosas.

Además de lo ocurrido en el sexenio de Calderón, cuyas cifras de muertos atribuidas al narcotráfico han dado la vuelta al mundo (60.420), en los famosos 100 días de Peña Nieto ya se sumaban, de forma oficial, 2.351 ejecuciones, algo más que en el mismo periodo de su antecesor. A ello hay que añadirle los más de 25.000 desparecidos de los penosos seis años anteriores. Huelga hacer comentario alguno al respecto, porque los números hablan por sí solos.

Los grandes fabricantes

Estados Unidos es el principal exportador de material de guerra del mundo, y suministra enormes cantidades a más de 70 países. Además, lleva a cabo operaciones de import-export de “munición no normalizada”: se trata de munición que no ha sido fabricada en su territorio, sino que normalmente procede de países del este de Europa o de la antigua Unión Soviética. En realidad, la exportación de munición no normalizada procedente de otro país no está sujeta a ninguna regulación. Esto permite realizar operaciones como la autorizada el 13 de septiembre de 2012, en la que el Departamento de Defensa de EE UU adjudicó un contrato a la empresa estadounidense Alliant Techsystems Inc para el envío de municiones no normalizadas a “gobiernos extranjeros y organizaciones internacionales que reúnan las condiciones para la transferencia de productos de defensa militar”. El valor potencial máximo del contrato superaba los 236 millones de dólares. Entre los receptores estaban el ejército y la policía nacional afganos, Irak, Filipinas, Yemen, Uganda, y varios países más que no se han dado a conocer.

La Federación Rusa es el segundo productor más importante en cuanto al valor de sus exportaciones. La influencia que ejerce en las negociaciones del TCA es significativa, y el 7 de noviembre de 2012 fue el único de los principales exportadores que se abstuvo durante la votación que debía decir si continuar o no con las negociaciones sobre el tratado. Por otro lado, se ha especulado considerablemente en torno a la posibilidad de que Rusia haya enviado armas a Siria durante el actual conflicto. Según los informes de Amnistía Internacional, hasta 2011, el 10% del total de lo que exportaban los rusos tenían como destino Siria, lo que les convertía en su principal proveedor. Desde el comienzo del conflicto, Rusia, junto con China, ha bloqueado las iniciativas de la ONU para imponer sanciones y un embargo de armas a Siria, y también para remitir la situación a la Corte Penal Internacional.

En tercer lugar está China, que fabrica la mayoría de sus armas convencionales en empresas estatales. Los principales fabricantes de las pequeñas y ligeras, así como de munición, son China North Industries Group Corporation (Grupo Norinco) y China South Industries Group Corporation (CSGC). Tras la caída del gobierno de Gadafi, un periodista canadiense halló en Libia documentos que revelaban que representantes de ese gobierno visitaron Pekín en julio de 2011 con el fin de adquirir armamento por valor de 200 millones de dólares. Aunque no hay pruebas de que se llegaran a exportar, aunque no por ello deja de ser grave el asunto, puesto que, para esa fecha, el Consejo de Seguridad de la ONU había decretado ya el embargo de armas a Libia.

Por otro lado, cada vez existen más pruebas de que hay comerciantes de armas que utilizan sociedades interpuestas británicas para facilitar el suministro no autorizado de armas, municiones y materiales conexos, a países en donde es probable que se vayan a utilizar para cometer o facilitar graves violaciones de derechos humanos. Precisamente, este tipo de sociedades han participado en una cadena de suministros internacionales clandestinos al gobierno de Sudán del Sur, a través de Kenia, consistentes en varios envíos de tanques T-72 de fabricación ucraniana, artillería, sistemas de lanzacohetes múltiples, granadas propulsadas por cohetes, y rifles de asalto. Las averiguaciones de Amnistía Internacional muestran que la empresa Marine Energy Trading Company Ltd (METCO), registrada en el Reino Unido, fletó el buque MV Radomyshl para transportar el primer envío.

El 24 de mayo de 2012, la misma organización vio tres de las unidades del carro de combate T-72M1, de inconfundible fabricación ucraniana, en la ciudad de sudanesa de Mayom. Esos tanques, que son totalmente inadecuados para combates urbanos, se utilizaron para lanzar salvas de proyectiles explosivos en zonas habitadas por civiles, sin hacer distinción entre éstos y los objetivos militares.

Estos ejemplos de transferencias internacionales de equipamiento bélico por parte de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, son el botón de muestra para entender por qué se necesita un Tratado sobre el Comercio de Armas sólido.

¿Y los derechos de las personas?

Cada año, miles de personas se ven obligadas a huir de sus hogares por las guerras.
Cada año, miles de personas se ven obligadas a huir de sus hogares por las guerras.
Cada año, miles de personas mueren, resultan heridas o se ven obligadas a huir de sus hogares como consecuencia de las atrocidades que se comenten en las guerras. Testimonios desgarradores e imágenes de zonas en conflicto y crisis de derechos humanos en todo el mundo ponen de relieve la urgente necesidad de acabar con el tráfico ilícito y las transferencias irresponsables de armas.

Como ejemplo, el conflicto iniciado hace 10 años en Darfur, Sudán, que continúa sin que haya indicios de solución, y donde las violaciones de derechos humanos siguen siendo generalizadas. En 2011, fuerzas gubernamentales y milicias aliadas con el gobierno sudanés atacaron esta localidad, incluso con bombardeos aéreos, y grupos armados de oposición lanzaron ataques terrestres en pueblos y ciudades, incluso en campos de refugiados.

Por otra parte, Costa de Marfil, “es un escalofriante recordatorio de cómo ni siquiera un embargo de la ONU puede impedir que se envíe libremente material bélico a las partes en un conflicto con devastadoras consecuencias para la población civil”, ha señalado Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional. Entre los países que han suministraron armas y municiones al gobierno marfileño figuran Angola, China, Bielorrusia, Bulgaria, Ucrania e Israel.

Como consecuencia, desde que se intensificó la violencia armada en la zona, a principios de 2011 -tras las disputadas elecciones presidenciales-, centenares de marfileños han sido víctimas de homicidio, a menudo debido a su etnia o a su filiación política, y miles de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares.

Un tratado efectivo

Según Amnistía, para que el TCA sea efectivo, debe incluir una “regla de oro” que exija a todos los estados que denieguen, suspendan o revoquen, la autorización de las transferencias internacionales cuando exista un riesgo sustancial de que se vayan a utiliza para cometer o facilitar graves violaciones de derechos. Además, asegura, debe prohibir expresamente, y en toda circunstancia, que presten ayuda o asistencia a otro país con armas convencionales cuando tengan la certeza de que el estado receptor puede utilizarlas para cometer actos que constituyan crímenes de derecho internacional, como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y tortura.

El alcance del TCA, según esta organización, también tendría que contemplar todos los tipos de armamento y municiones que se utilicen en operaciones militares y de seguridad interna, así como el material conexo, las piezas y la tecnología. Opinan que las transferencias deben incluir el comercio internacional y también los regalos.

Otros puntos importantes que deben contemplarse es la regulación de los servicios de intermediación, transporte y financiación para las operaciones internacionales de armas; que los informes anuales incluyan información sobre todas las transferencias y actividades y estar disponibles para el escrutinio de la opinión pública, y que no se permita acogerse a la autoexclusión. Amnistía asegura que estas normas ayudarían a salvar muchas vidas y a proteger los medios de sustento de las personas que se ven inmersas en conflictos armados como consecuencia de las transferencias irresponsables de armas.

Seguramente, el TCA no será una panacea, pero su consecución es parte esencial de la solución para lograr un mundo mucho más seguro para millones de personas.

Al Calce

“Me avergüenzo de que el Congreso de EEUU no tenga el coraje de prohibir las armas de asalto" es la frase que pronunció hace unos días Neil Heslin, padre de una víctima del tiroteo de la escuela de Newtown, donde 20 niños y seis profesores murieron a finales de diciembre pasado, en uno de los peores sucesos escolares en la historia de EE.UU.

Y no es para menos, porque están empezando a ser demasiado habituales los tiroteos en ese país y los ciudadanos tienen miedo. Es otra de las consecuencias de la ausencia de un control estricto de este tipo de armas.

En lo que va de año, este es el balance:
  • Las Vegas fue el escenario donde perdieron la vida tres personas y otras tres fueron heridas;
  • En Chicago, tres hombre abrieron fuego en un local e hirieron a siete jóvenes;
  • En Denver, dos niños menores de 10 años y una mujer perdieron la vida, y un tercer niño resultó herido en una vivienda;
  • En Phoenix, Arizona, resultaron heridas cinco personas en un edificio de oficinas; por fortuna, no hubo muertos ;
  • En Atlanta, dos personas resultaron heridas en una escuela de secundaria;
  • En Delaware dos mujeres perdieron la vida;
  • En la residencia de la Universidad de Maryland, un estudiante disparó y mató a sus dos compañeros de piso.

Guerras y conflictos actuales: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Guerras_y_conflictos_actuales 

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