domingo, 14 de julio de 2013

El aumento de población mundial, una realidad para reflexionar

Reporteras de Guardia

Sebastián Piñera, Presidente de Chile.
Sebastián Piñera, Presidente de Chile.


Patricio BarrientosCuricó, CHILE
Escrito por Patricio Barrientos





En la última cuenta pública anual que presentó Sebastián Piñera Echenique, Presidente de Chile, celebrada en mayo pasado, anunció la creación de un bono bebé en apoyo a un tercer hijo en una familia.

Este irrisorio incentivo por única vez de 200 dólares, causó muchas controversias entre la ciudadanía porque esta mísera ayuda no alcanzaría para suministrar los pañales de un bebé, menos vestimenta, alimentación o educación para tres meses.

Si en Chile los matrimonios deciden cada vez no tener más hijos es específicamente por las dificultades que existen para acceder a una salud digna y a una verdadera educación de calidad e igualitaria.

En este país, aún con el desarrollo que está teniendo, existe una desigualdad extrema; la sociedad discrimina y el horizonte de las personas está determinado por el lugar donde se nace y se crece.

Si el gobierno quiere incentivar a las familias para que tengan más de dos hijos, debería implementar una política de verdadera protección, desde la infancia hasta la juventud, mostrando una auténtica preocupación por el desarrollo integral del individuo, proporcionándole verdaderas oportunidades.

Estas deberían apuntar a realizar fuertes inversiones, particularmente en educación, incrementar el número de becas a estudiantes de cualquier nivel, más otros alicientes como un sistema de apoyo en vestuario y alimentación para cada uno de los hijos de las familias de ingresos insuficientes y además de seguros médicos en todo el periodo estudiantil de los mismos.

En Chile, contrario a la visión del conglomerado político conservador, la población demográfica está creciendo a una velocidad alarmante, sabiendo que en la última década creció en promedio de 150 mil personas por año. Pero en realidad se necesita un crecimiento de población superior al 2 por ciento anual para servir al neoliberalismo, generando una gran oferta de mano de obra.

Si en mi país se lograra una planificación familiar suficiente para estabilizar nuestra población, con una maternidad promedio de dos hijos por mujer, seguiríamos viendo exactamente la misma cantidad de niños que vemos actualmente. Es decir, ese supuesto envejecimiento es una falsedad. Pero, como siempre ocurre, las falsedades aparecen cuando se quiere encubrir alguna otra maniobra que en realidad sirve a otros intereses que tienen poco o nada que ver con ese supuesto "anhelo de felicidad para las mujeres", que dicen sentir los políticos, los gobernantes y los empresarios, sobre todo los operadores financieros.

¿De qué se trata entonces?...

Carlos Ponzi, autor del esquema Ponzi.
Carlos Ponzi, autor del esquema Ponzi.
Eso de que hay un envejecimiento de la población mundial es una realidad únicamente dentro de la práctica económica neoliberal. De hecho, como lo ha definido el economista y Premio Nobel Joseph Stiglitz, la práctica neoliberal, como se impuso en los últimos 30 años, es exactamente una aplicación del esquema del italiano Carlos Ponzi, eso que en Chile hemos llamado “La Pirámide”.

La ganancia financiera se produce a través de enormes emisiones de dinero, que invariablemente tiene carácter de deuda. Esa deuda siempre se paga con intereses. O sea, las entidades financieras cobran más de lo que entregan. Así, para que se pueda pagar la deuda existente y se ponga en juego una nueva oleada de deuda, la cantidad de deudores tendrá que ser cada vez mayor. Si no aumentan los deudores, la pirámide pierde su base y se derrumba.

Esta pirámide resultó clarísima sobre todo en la previsión social y las prestaciones sociales de los estados a la gente común, particularmente a las personas de mayor edad, los jubilados.

El financiamiento de las prestaciones del Estado se estructuró con el mismo modelo de la Pirámide: los trabajadores jóvenes, con sus imposiciones, deberían financiar los servicios de los trabajadores retirados. Eso podía funcionar bien mientras el número de trabajadores nuevos y recién ingresados fuese considerablemente mayor que el número de los que se jubilaban o quedaban discapacitados.

La población económicamente no productiva está siendo cada vez mayor, a la vez que las ofertas de trabajo disminuyen. Y fuera de eso, sobre todo en Europa y los países más desarrollados de Asia, las familias están reduciendo el número de hijos. Es decir, la Pirámide de Ponzi no sólo se está quedando sin base. Peor aún, parece estar invirtiéndose, y en vez de crecer en su base, comienza a disminuir.

La socióloga Británica Lisa Hymas enfatiza que no basta con pensar que son los países más ignorantes y pobres los que siguen teniendo explosión demográfica, esos países donde las mujeres, por falta de educación y apoyo social, echan al mundo niñitos y niñitas a los que no tienen cómo darles de comer, ni menos cómo darles acceso a la medicina o a una educación eficiente.

Población mundial.

Utilizando cifras oficiales, la doctora Hymas recalca que, en términos de polución planetaria y consumo de recursos, cada niño que nace en países como Estados Unidos, Alemania, Japón, Suecia, China, Corea del Sur, entre los más relevantes, equivale en su efecto polucionador a más de 25 niños que nacen en el mundo subdesarrollado.

Y ella ilustra esta responsabilidad con un ejemplo: una familia de Etiopía o de Uganda consume un kilo de carbón o su equivalente en leña para cubrir sus necesidades energéticas diarias. Una familia de Estados Unidos, para cubrir necesidades equivalentes, consume cada día 25 kilos de carbón o su equivalente en petróleo o gas natural.

Cuando miramos el calendario del aumento de la población, salta a la vista cómo al principio el crecimiento demográfico era lento y seguía el ritmo de los procesos naturales. De hecho, pasaron muchos miles de años antes de alcanzar la primera cifra enorme de mil millones de habitantes.

Bueno 10 mil años para el primer millar de millones, y 125 años para el segundo. ¡Vaya aceleración! Pero eso era poco. Para alcanzar los 3 mil millones bastaron apenas 30 años, pues la guagüita de los 3 mil millones nació al parecer en 1959, en plena Guerra Fría.

Pero incluso 30 años era mucho. Bastaron sólo 15 años más y la población humana llegó a los 4 mil millones. Ya con esas cifras de explosión demográfica hubo un número importante de hombres de ciencia que comenzaron a preocuparse del tema. En 1968, el gran médico y Premio Nobel de Biología, Paul Ehrlich, publicó su libro “La Bomba Poblacional”, advirtiendo que la explosión demográfica comenzaría a tener efectos desastrosos ya hacia 1970, lo que de hecho se cumplió, según los análisis del origen del cambio climático.

Pero para entonces íbamos apenas en los 4 mil millones...


Los 5 mil millones llegaron oficialmente el 11 de julio de 1987, según las Naciones Unidas, aunque los organismos científicos especializados afirman que esa cifra se produjo un año antes. Hubo algunos empresarios y publicistas que trataron de convertir esa fecha en una fiesta. Pero en los círculos científicos y en los altos grupos de análisis político, la cifra de 5 mil millones comenzó a ser tomada con clara preocupación. El presidente del Instituto Americano de Demografía y Población declaraba en el New York Times que la cifra de 5 mil millones es un llamado a la cordura y a enfrentar la explosión demográfica y las amenazas que entraña.

Pasaron apenas 12 años más, y el 12 de octubre de 1999 nació en Bosnia el pequeño Adnán Nevic, que este año cumplirá 14 años, y que entonces fue homenajeado como el bebé número 6 mil millones. Supuestamente llegábamos al Siglo 21 con una multitud de 4 mil millones de personas más de las que había en la época en que se bailaba charleston y Alemania había perdido la Primera Guerra Mundial.

Y, sólo 11 años después, las Naciones Unidas anunció el nacimiento de la guagüita número 7 mil millones, supuestamente en el estado de Uthar Pradesh, en la India, donde si usted reúne a 10 mujeres, reunirá también a 38 niñitos y niñitas, pues la tasa de fertilidad es de 3.8 criaturas por mujer.

En tanto, las consideraciones que formuló el británico Thomas Malthus a finales del Siglo 18, se han vuelto súbitamente respetables. En 1795, Malthus formuló un sencillo diagnóstico que decía: “El poder de reproducción de la especia humana es tan desmesuradamente mayor que el poder de regeneración de recursos de la Tierra, que llegará el momento en que no habrá subsistencia, y la muerte prematura, de una u otra forma, llegará a los seres humanos”.
Se prevé que la población mundial aumente hasta 9 mil millones hacia 2050.
Se prevé que la población mundial aumente
hasta 9 mil millones hacia 2050.
Según los cálculos de los especialistas, hay fuerzas políticas que instan a mantener una alta tasa de natalidad que, si se mantiene, hace prever que todavía la población mundial aumente hacia 9 mil millones hacia 2050.

Pero, si tuvieran éxito esos políticos como Piñera Echenique, que siguen apostando al aumento ciego de la población a fin de tener más consumidores que se endeuden con los bancos y los supermercados… se estima que en ese mismo plazo la población podría llegar hasta 15 mil millones de personas.

Ellos se dicen “optimistas”, y hay un viejo cuento que dice que cuando un optimista se cayó desde el décimo piso, lo escucharon decir: “¡Hasta aquí voy bien!”, cuando pasaba frente a la ventana del segundo piso.

Sequías, súper tornados y súper huracanes en Estados Unidos, el Caribe y el mar de la China... Por primera vez aparecen tornados y trombas marinas en Rusia, en Brasil y en el Océano Ártico. Microbios y parásitos están haciéndose más poderosos. Incluso se está difundiendo a nivel mundial la alarma por una nueva cepa de influenza aviar, que ahora sí que se contagia fácilmente a los humanos y entre los humanos.

Hay agotamiento crítico de acuíferos y ríos en grandes zonas de Estados Unidos, África, Australia y Asia. Países climaticamente marginales, como Chile, que también presentan escasez de lluvias, avance de la desertificación y agotamiento de los mares.

Un gran porcentaje de los yacimientos mineros están ya agotados o son explotables sólo a alto precio... y en estos momentos la contaminación de gases con efecto invernadero ha alcanzado un nivel sin precedentes, puesto que las potencias industriales hacen caso omiso de los acuerdos ecológicos internacionales.

¿Cómo podríamos entonces extrañarnos de que los jóvenes, incluso los niños, desconfíen ahora de los que somos adultos y sientan que les hemos traicionado y arruinado el futuro que les pertenece?... A mí me da mucha vergüenza. Y estoy seguro de que a ustedes les ocurre lo mismo. 

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