domingo, 6 de octubre de 2013

De golfos, politicastros, poderosos y corruptos… en el “bote”

Concha Moreno

En España, acaba de concluir un juicio por corrupción (caso Malaya) que ha costado cinco años de investigación, dos de juicios y 13 meses de redacción de sentencias. Había nada menos que 95 implicados. Algunos de ellos ya estaban en la cárcel desde hacía tiempo, otros habían estado, fueron liberados y regresan; y algunos que se creían a salvo, pasarán allí unos cuantos años a partir de ahora.

 
De golfos, politicastros, poderosos y corruptos… en el “bote”Concha Moreno. Marbella, un bonito pueblo de la costa malagueña de España, situado al sur, fue el escenario perfecto de un “boom” turístico casi sin precedentes en los años 90. De pueblo casi de pescadores pasó a acoger a la élite de la riqueza mundial, a los más famosos de la filmografía, la música y los deportes, y a los jeques árabes más poderosos. Era el paradigma de la opulencia, donde se podían admirar los yates más lujosos del planeta. Algo parecido a cualquiera de nuestras zonas turísticas más exclusivas: de puro pueblito han pasado a ser auténticos símbolos del lujo por excelencia.

El artífice de ese cambio en Marbella fue un alcalde (presidente municipal) llamado Jesús Gil y Gil, fallecido en 2004. Empresario metido a político y directivo de fútbol (llegó a presidir el Atlético de Madrid después de comprarlo), este hombre de clase muy humilde, llegó a acumular un notable capital con la compraventa de automóviles y de solares, para dedicarse posteriormente a la construcción, donde vio la auténtica fuente de riqueza. En 1991 fundó un partido político (Gil y Gil) y se lanzó a por la presidencia municipal, si bien llegaba precedido de algunos escándalos en el sector de la construcción. Algo que no pareció ser óbice para conseguirla ese mismo año. A su lado medraron muchos oportunistas y comenzó el gran enriquecimiento de un buen número de personajes, tanto dentro como fuera del ayuntamiento.
 
Jesús Gil, autor del gran “boom” turístico de Marbella.
Jesús Gil, autor del gran “boom” turístico de Marbella.
Las obras lujosas, las grandes fiestas, todo era necesario para encumbrar y promocionar el nombre de Marbella, que dejaba dividendos más que suficientes. Pero algo olía demasiado mal y empezó a funcionar la maquinaria de la justicia. Trataron de procesar a Gil, pero escapaba continuamente. Las cosas en el ayuntamiento, mientras, seguían viento en popa y cada día se cometían más asaltos a las arcas, pues las plusvalías por lo que se construía era la fuente de la que manaban los ingresos, aderezados por las comisiones (mordidas) que cobraban los ediles y sus adláteres.

Fallecido Jesús Gil, su “heredero” fue Juan Antonio Roca, hoy el principal inculpado. No ostentaba cargo “oficial”, tan solo era gestor, pero sabía perfectamente cómo defraudar, robar y nadar en la corrupción, gracias al maestro (Gil y Gil). De simple funcionario, pasó a obtener de forma ilícita una fortuna que se estima en 2,400 millones de euros (unos 42,564 millones de pesos). En 2002 fue a prisión por presunta malversación de los fondos procedentes del ayuntamiento marbellí, pero a los pocos días quedó libre tras pagar una considerable fianza (multa).

Posteriormente volvió a la cárcel en 2006 por otras causas judiciales, y hoy, después de la sentencia de días pasados, ha sido condenado a 11 años de prisión por delitos de cohecho pasivo continuado, blanqueo -como jefe de una organización-, fraude y prevaricación. La sala que ha dictado la sentencia ha decidido imponerle, además, el pago de 240 millones (4,256 millones en pesos) en concepto de multa por responsabilidad civil y una inhabilitación de 34 años.

Este hombre llegó a ingresar 30 millones de euros (algo más de 532 millones de pesos) en dos años y medio. Entre los bienes incautados figura una colección de coches antiguos (como un Mercedes “alas de gaviota” valorado en 300,000 euros – casi 5 millones y medio de pesos-); cerca de 30 carruajes antiguos de 3,7 millones de euros (más de 65 millones y medio de pesos), un helicóptero y un avión.

No estaba solo 

Julián Muñoz y Roca (izquierda y derecha respectivamente), los que más condenas acumulan
Julián Muñoz y Roca (izquierda y derecha respectivamente),
los que más condenas acumulan. 

Durante los años del “saqueo” ha habido varios personajes, además de Roca, que lo han hecho posible. A Jesús Gil le sucedió como alcalde Julián Muñoz, un hombre sin formación política alguna, ni estudios profesionales, pero con mucha ambición. Ejerció como edil entre mayo de 2002 y agosto de 2003 y no reparó en cometer todos los abusos que fueran posibles para enriquecerse. Ha sido condenado a dos años de cárcel y 16 de inhabilitación en el 'caso Malaya' por los delitos de fraude y prevaricación. Muñoz, ya se encontraba encarcelado por otra causa relacionada con el blanqueo de capitales.

Julián Muñoz fue desplazado del ayuntamiento y dejó de ser alcalde en 2003 mediante una reprobación. Su sucesora, Marisol Yagüe, también ha sido procesada en el caso Malaya. Detenida en marzo de 2006, ha sido condenada a seis años de cárcel por “cohecho continuado pasivo para acto injusto no realizado”, malversación, alteración de precio de subasta y por fraude. La Fiscalía había solicitado una pena de 16 años de cárcel y multa de 3,78 millones de euros para Yagüe, casi el monto del valor de los carruajes que compró Roca. Yagüe es uno de los procesados que ha tenido suerte.

Isabel García Márquez fue considerada el 'azote' (acusaba constantemente y de forma pública) de Jesús Gil durante sus años de concejal (regidor) socialista. Fue expulsada del partido socialista (PSOE) en 2003 por apoyar una moción de censura que derrocó a Julián Muñoz, tras lo cual pasó a formar parte del equipo de gobierno municipal. A pesar de sus aparentes ganas de meter entre rejas a los corruptos del ayuntamiento, en 2006 fue condenada a cuatro años de cárcel y 700.000 euros (cerca de 12 millones y medio de pesos) de multa por cohecho y alteración del precio de subastas públicas.

Pedro Román, la 'mano derecha' de Jesús Gil durante sus dos primeras etapas en la alcaldía, desde 1991 a 1998, se dedicó a la promoción inmobiliaria y llegó a ocupar un escaño en la Diputación de Málaga. Ha sido condenado a cuatro años por blanqueo y por un delito contra la Hacienda Pública, además de a una multa de 1,5 millones (alrededor de 26 millones y medio de pesos).


Otro personaje condenado es Monserrat Corulla, abogada, considerada la conseguidora de Roca en Madrid. Comenzó a trabajar con él en 2001 con el fin de invertir todo lo que su jefe obtenía por cualquier medio (siempre ilícitos, por supuesto). A pesar de vivir en Marbella, se trasladó a la capital de España y se especializó en reconvertir palacios en hoteles de lujo, a la vez que manejaba todas las inversiones del cerebro de la trama. En cinco años su carrera creció al mismo ritmo que su nivel de vida. Ha sido condenada a cuatro años por blanqueo y pertenencia a organización delictiva, siendo multada con 30 millones (532 millones de pesos).

Entre los 95 encausados también hay antiguos concejales, como Pedro Pérez, José Jaén, Vicente Manciles, María del Carmen Revilla y Rafael González. Según la Fiscalía Anticorrupción, todos ellos se repartían sobres con dinero en función del puesto que desempeñaran en el ayuntamiento. Pero no están todos. Hay algunos prófugos a los que no han conseguido encarcelar, como los ex concejales del ayuntamiento Carlos Fernández y Javier Lendínez y el empresario José Manuel Llorca. El plantel delictivo se completa con varios empresarios (la gran mayoría han sido condenados a penas menores), policías y más abogados.

Los bienes y el dinero decomisados, que sólo asciende a 10 millones de euros (177 millones 349 mil 178 pesos), serán utilizados para abonar las deudas del ayuntamiento derivadas de ese ambiente generalizado de corrupción, que llegó a colocarlo en una auténtica bancarrota.No ha sido lo esperado, pues habría sido deseable que las penas de prisión fueran más duras, pero, cuanto menos, van a poner entre rejas a mucha gente que se creía a salvo de la justicia.

Aviso a navegantes: ser un golfo y realizar prácticas corruptas no queda impune eternamente. Hay veces en que, con los años, algunos acaban pagando los desmanes que cometen. Aunque, hay que reconocer, que eso sólo es posible cuando hay jueces honrados, políticos decentes… y ciudadanos que lo exigen. 

El puerto marbellí, donde se podían ver los mejores yates y los autos más lujosos de toda España.
El puerto marbellí, donde se podían ver los mejores yates y los autos más lujosos de toda España.

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2 comentarios en: "De golfos, politicastros, poderosos y corruptos… en el “bote”"

  1. El artículo es muy bueno y su buena redacción, permite entender perfectamente toda la cronología de tan famoso caso.

  2. Gracias por el comentario. Espero que se entienda bien fuera de España, porque corruptos, de toda índole, hay en cualquier país. En México hay una lista inmensa.
    Saludos

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