Alejandro Toral. México y América Latina, a pesar de haber distanciado sus relaciones con Estados Unidos debe de estar al pendiente de las elecciones del 6 de noviembre, porque no sólo se elegirán a los representantes del colegio electoral, quienes a partir de diciembre, nombrarán al próximo Presidente; sino también votarán en tres estados la legalización total de la mariguana.

La apuesta esta entré Barack Obama y Mitt Romney, ambos con agendas de Política exterior muy distintas: mientras el actual presidente basa sus propuestas en la región del Medio Oriente y los conflictos que se viven, Romney tiene un proyecto concreto para América Latina.

Mitt Romney planea establecer para América Latina un ALCA 2.0 mediante la promoción de la libre empresa y menos barreras para las inversiones en la región y EU. Además establece una Joint Task Force, la cual servirá para la coordinación y la inteligencia en la lucha contra el narcotráfico; este rubro del programa de Romney se enfoca especialmente en México, quien según su plan, debería aplicar una estrategia similar a la de Colombia, en la primera década del siglo XXI: el plan Colombia.

Por otra parte, también están los referéndums para la legalización de la mariguana en Colorado, Oregon y Washington; además de que Arkansas, Massachusetts y Montana planean unirse a los 17 estados y el DC, que ya la consumen con fines terapéuticos, teniendo la posibilidad de portar desde 85 a 680 gramos dependiendo la entidad. El plan de los tres primeros es igualar la legalización de la mariguana a la del alcohol, además de obtener mayores impuestos del consumo de la droga. Según encuestas comentan que en los tres estados podría ser avalado el referéndum, lo que provocaría el inicio del cambio del paradigma para el combate contra las drogas y el narcotráfico.

De ganar Obama, la lucha contra el narcotráfico no tendrá ningún cambio y es probable que Washington reduzca aún más su influencia en la región; además de abrir la posibilidad a un debate continental por la legalización de la mariguana, como ya lo han propuesto los actuales presidentes de Guatemala y Uruguay, sumándose a las iniciativas de los ex mandatarios de Brasil, Colombia y México (Cardoso, Gaviria y Zedillo respectivamente). Al contrario, de ganar Romney, es probable que la lucha contra el crimen organizado se agrave en los países centroamericanos y México; además de tener la posibilidad de legalización muy lejana.

Respecto a México, la política exterior de Peña Nieto será con mayor servilismo hacia los intereses de Estados Unidos, según lo da a entender Emilio Lozaya, coordinador de relaciones exteriores del equipo de transición de EPN, además durante el próximo sexenio continuará la guerra (sin inteligencia) contra el crimen organizado, provocando que México siga poniendo la sangre mientras EU pone los adictos, ahora completamente legales en los tres estados.

El Presidente que más conviene a los intereses de Enrique Peña Nieto es Mitt Romney, debido a que el mexicano obedecerá todo lo que Washington le dicte, a diferencia de Obama con el cual podrían haber avances en materia de seguridad y comercial, sin embargo, no de gran importancia como espera el priísta.
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