Que Dios nos perdone

Concha Moreno. Cuatro años. Han pasado cuatro años (se cumplen el día 5 de este mes de junio) y los familiares de los niños de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, aún siguen esperando que se haga justicia. Eran niños de entre 0 y 5 años que perecieron en un incendio que arrasó su guardería.

Si algún lector aún no sabe de lo que estoy hablando, que lo dudo, lo cuento. Había una vez una guardería situada en un hermoso pueblo costero llamado Hermosillo, perteneciente al Estado de Sonora, la cual estaba subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a la sociedad ABC, cuyos accionistas eran Marcia M. Altagracia Gómez del Campo Tonella, Mª Fernanda Camou Guillot y Gildardo Urquides Serrano. Posteriormente, se integraron Sandra Lucía Téllez Nieves, Antonio Salido y Alfonso Escalante Hoeffer.

El local era un antiguo almacén estatal, el cual se dividió para alojar la guardería y, con pared común, la Dirección de Control Vehicular del estado de Sonora continuo almacenando de todo. Los vecinos de la guardería eran: un local de venta de ruedas (llantera) y una gasolinera. El acondicionamiento del espacio fue un dechado de despropósitos: un techo de uralita camuflado por una lona, puertas de emergencia que no se podían abrir, detectores de humo y extintores que no funcionaban… Así y todo, se llegaron a “almacenar” hasta 175 infantes, quienes estaban atendidos por unas 50 personas. Al frente, como directora, Diana Jaime Peralta.

Este hermoso “jardín de infancia”, fue real, no es un cuento, por más que a mucha gente le encantaría que no hubiera existido, y el día 5 de junio de 2009 se declaró en él un incendio donde murieron 49 niños y 104 resultaron con importantes quemaduras y lesiones de por vida. Documentos rescatados con posterioridad revelaron que los empleados de esa estancia eran sometidos a condiciones leoninas de trabajo; que se ofrecían pésimos servicios a los niños; y que el IMSS detectó allí numerosas anomalías y exigió corregirlas –incluyendo modificaciones en el techo que finalmente propició la tragedia–, pero no vigiló que sus disposiciones fueran atendidas.

El siniestro conmocionó no solo a Hermosillo, sino al Estado y al país entero, hasta el punto de que el entonces presidente Felipe Calderón se vio en la obligación de apersonarse en el pueblo y dar el pésame a las familias. Se armó un gran revuelo en las instancias oficiales y en el Instituto Médico. Se destituyó a un par de personas de poca entidad. Los dueños salieron a la palestra a lamentarse de su mala suerte (no dieron jamás las condolencias) y a echar la culpa a la directora de la guardería, quien, curiosamente, resultó con quemaduras en el 80% de su cuerpo por rescatar niños. El gobernador de ese momento, Eduardo Bours, se vio acorralado por todos los flancos, pues nadie quería asumir responsabilidades. Los increpados empezaron a señalarse los unos a los otros: funcionarios del instituto médico, de protección contra incendios, de organismos de vigilancia, etc. etc. Todo hay que decirlo: tres meses después había elecciones municipales. Bours (PRI) perdió la gobernatura. Ganó el panista Guillermo Padrés Elías, pero a costa de los niños, porque prometió de forma reiterada que iba a hacer justicia si ganaba. Y la gente le creyó.

Cuatro años después


Los padres de los niños llevan 4 años pidiendo justicia
Los padres de los niños llevan 4 años pidiendo justicia.
Cuatro años después, los padres de los niños de la guardería ABC siguen esperando que se juzgue a los culpables. Porque la estancia contaba con un oficio (ADP/422/01) fechado el 25 de julio de 2004 por Arturo Dávila Pacheco, jefe de la oficina de Prevención de Incendios y Seguridad Civil del Departamento de Bomberos de Hermosillo, según el cual, “dispone del equipo suficiente para la protección de incendios y ofrece seguridad a la población civil”. Por lógica, alguien no hizo bien las cosas.


Sus protestas comenzaron inmediatamente después de producirse el incendio: Hermosillo se convirtió en una manifestación permanente exigiendo justicia. Después, las protestas y exigencias se fueron trasladando a todo Sonora y, finalmente a la capital, al DF. Han recurrido a todas las instancias posibles, a las asociaciones de derechos humanos, a la ONU… y al mismísimo presidente Peña Nieto. A la vez, ellos mismo se han preocupado de que los investigadores hicieran un trabajo objetivo que permitiera llevar a los responsables del siniestro ante la justicia.

Fruto de esas investigaciones ha sido posible que, hace unos días, entregaran a la Procuraduría General de la República un documento en el que se establece que, conforme a diversos datos que han obtenido, el incendio se produjo al querer destruir documentos que demostraban la existencia de una deuda de 10 mil millones de pesos (más de 600 millones de euros), generada durante el sexenio del anterior gobernador, Eduardo Bours.

No es que quisieran quemar la guardería, no, es que, el almacén donde estaban los documentos, compartía una pared con el local de los niños. Como consecuencia, el fuego se propagó por el techo, ardió el toldo decorativo interior que lo cubría (de tela), no se pudo apagar por falta de extintores, y porque no funcionó el sistema contra incendios… y todo fue un caos. Las averiguaciones que han hecho los padres concluyen que esa acción estuvo dirigida por un tal Carlos Andrés López Meza, chofer y guardaespaldas de Juan Carlos Lam Félix, secretario técnico de Eduardo Bours en aquella época. Curiosamente, dos meses después del incendio, López Meza apareció muerto con nuevo impactos de bala en el cuerpo. Su viuda asegura que nunca se supo qué paso.

Homenajes


Pedro Utreras ha rodado, altruistamente, un documental que se verá por todo el país
Pedro Utreras ha rodado, altruistamente,
un documental que se verá por todo el país.
Cada año, por estas fechas, el homenaje a todos estos niños sacude el país. Y éste, aún más, porque gracias a la labor de un estupendo equipo de profesionales ha sido posible llevar a cabo un documental que se está proyectando estos días. El equipo de Pedro Utreras se lo ha tomado como algo personal. Un empeño que parece está haciendo despertar a la ciudadanía y a los políticos. La proyección se inició en el DF con llenos totales y va a continuar en diversas localidades, hasta pasar la frontera, puesto que ya está confirmado que se verá en Perú.

También en Hermosillo se proyectará. En contra de todas previsiones, este pueblo podrá rendir así un nuevo homenaje a las víctimas de la ambición, de la prevaricación, y de la falta de escrúpulos de la clase política mexicana. Porque Pedro Utreras tuvo que soportar presiones, amenazas y cortapisas a la hora de rodar el film, en un intento de intimidarle y que no siguiera con su proyecto. Su tenacidad y la de su equipo, así como la de los padres y muchísima gente dispuesta a secundar todo tipo de actos para pedir que se procese a los culpables, han hecho posible que, hasta la Cámara de Diputados haya solicitado la proyección en su lugar de trabajo, San Lázaro.

Subrogación de guarderías


La historia de las guarderías infantiles en México se remonta al 31 de diciembre de 1974, cuando el Gobierno de Luis Echeverría reformó un artículo de la Constitución (123) para incluir la obligación del estado de proporcionar este servicio. Pero resultó que este servicio era demasiado caro para las instituciones y decidieron inventarse un sistema que les eximiera de esa carga, al cual llamaron subrogación. Al seguro, el servicio le costaba cuatro mil 28.53 pesos/niño/mes (unos 242 euros) y si lo subrogaba, tan sólo tenía que invertir mil 997,17 (120 euros). Lógicamente, se subrogaba al máximo.

El padre de ese fatídico invento fue Ernesto Zedillo, quien reformó la Ley del Seguro Social (Art. 212 y 213) para incorporar dicha figura. Hay que destacar que para cumplir con el marco legal, un Comité Institucional de Adquisiciones y Arrendamientos del IMSS estableció el acuerdo 171/2002, que es por el que operaban las guarderías subrogadas. Lo que pasa es que, a raíz de la tragedia, el acuerdo fue considerado ilegal por los magistrados que integraron la investigación de la Suprema Corte de Justicia del caso. Pero estos señores no emitieron ningún veredicto de culpabilidad, aclaro.

¿Y saben quiénes pueden regentar una guardería subrogada? Pues, principalmente, los familiares de todo aquel que se dedique a la política, o bien de un alto funcionario. Marcia M. Altagracia Gómez del Campo Tonella es prima de la entonces primera dama del país, Margarita Zavala. Además, Marcia está casada con Antonio Salido, otro de los propietarios de la guardería siniestrada, quien desempeñó el cargo de director general Administrativo de la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano del gobierno de Bours.

Sandra Lucía Téllez concuñada de Gildardo Urquidez, como he mencionado antes, aparece como dueña de otras dos guarderías, una con la prima del gobernador, María de la Soledad Velazco Ramos, y la segunda con su esposo.

No hay que extrañarse del interés que este tipo de “negocios” suscita, puesto que pueden llegar a dejar unas ganancias de casi un millón de pesos (59.836 euros), como en el caso de Urquidez. A cada trabajador de ABC le pagaban 3.026 pesos al mes (181 euros), un sueldo bastante habitual en este país nuestro, por desgracia.

Premio a Calderón por guarderías seguras


Testimonio permanente en Hermosillo: las guarderías mexicanas NO son seguras
Testimonio permanente en Hermosillo: las guarderías mexicanas NO son seguras. 
El Seguro Médico tenía hasta hace poco 1.486 guarderías bajo su responsabilidad, de las cuales, solamente 14 cumplían con unas normas que nadie vigila, que todo el mundo se salta. Sin embargo, esto no fue óbice para que en mayo de 2012 la ONU le otorgara a Felipe Calderón un premio por su “Programa de Estancias Infantiles para Madres Trabajadoras”. Los padres, lógicamente indignados, elevaron una protesta en la que decían que “el gobierno de México, ni ahora ni nunca, podrá recibir un reconocimiento internacional por el cuidado de su niñez, aunque se tengan estancias infantiles de primer nivel y éstas sean las mejores del mundo, porque lo que ocurrió con nuestros hijos no tiene perdón y jamás será olvidado”.


Así, no es extraño asistir a noticias como que en Yucatán, una guardería realizada un simulacro de incendio. Realmente, ¿eso es noticia? La noticia debería ser que NO se hace, porque los ensayos para prevenir deben de ser una práctica habitual y no una excepción.

Para terminar, quiero aclarar que después de cuatro años y aún con el empeño de los padres para que se ponga en marcha una ley que regule el uso de las guarderías en todo el país, los organismos pertinentes siguen cruzados de brazos. En abril de 2011, el Movimiento por la Justicia 5 de Junio entregó al Senado de la República un documento para exigir la aprobación de Ley General de Estancias Infantiles que ya había entregado en noviembre del año anterior.

Pese al ruido que las plataformas de padres están haciendo, y a que el pasado día 20 de abril se supo que en Nogales, Sonora, se incendió de madrugada otro local que acogía 150 niños, pese a todo ello, digo, parece que los gobernantes aún no se han despertado de su euforia política tras ganar las elecciones presidenciales del pasado año. Esperemos que la visión del documental (muy crudo, lo aseguro) despierte sus conciencias y, en poco tiempo, estos locales/almacenes, que no guardan, sino que exponen continuamente la vida de los niños, estén regulados por unas normas que, realmente, protejan a la esperanza del país. Porque, si se les deja vivir, seguro que alguno de ellos puede ser artífice de grandes cosas. México lo necesita.

Acabando el artículo, me entero de que el obispo de la diócesis de Ciudad Obregón, Sonora, Felipe Padilla, acaba de exhortar a la sociedad a orar por el descanso de los niños que murieron en aquel fatídico día 5 de junio de 2009. Yo creo que, además de orar, debemos exigir, con toda la contundencia posible, que se juzgue a los culpables, y que se impida por todos los medios que vuelva a suceder tragedia alguna en estancias infantiles, sean públicas o privadas. Si no lo hacemos así, que Dios nos perdone.

Al calce


Funcionarios implicados, y sus cargos de entonces

  • Eduardo Bours Castelo, Gobernador de Sonora
  • Miguel E. Lohr Mtnez, Secretaría de Hacienda
  • Eliseo Morales Rguez., Comisión de Bienes y Concesiones del Gobierno
  • Willebaldo Alatriste Candini, Unidad Estatal de Protección Civil

  • Ernesto Gándara Camou, Presidente municipal (alcalde) de Hermosillo
  • Javier Hdez. Armenta, Dir. Municipal de Desarrollo Urbano y O.P.
  • Alejandro Sugich Prandini, dir. De Inspección y Vigilancia Municipal
  • Roberto Copado Gutiérrez, Dir. Unidad de Protección Civil Municipal

  • Juan Fco. Molinar Horcasitas, Dir. Gral. del IMSS
  • Fdo. Gutiérrez Dominguez, Dir. jurídico del IMSS
  • Jesús I.Navarro Zermeño, Dir. de prestaciones del IMSS
  • Dora García Kobeh, coordinadora de guarderías del del IMSS
  • Arturo Leyva Lizárraga, Delegado Estatal del IMSS
  • Emigdio Mtnez. Gª, Jefe delegacional de Prestaciones del IMSS
  • Noemí López Sánchez, Titular de Guarderías del IMSS
  • Tlema Salado Islas, Yadira Barreras, Delia I. Botello Amante e Irma C. Díaz Gómez, coordinadoras zonales del IMSS  

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