Resolver lo importante
Una última reflexión acerca de los salarios, porque no quisiera que se quedara con la idea de que esta columna cree que los mexicanos ganan mucho. No es así. De la ENOE podemos saber, sin duda, que 80% de los mexicanos ganan menos de 5 salarios mínimos mensuales. En los datos del IMSS, la proporción ronda 75%. Ése es el problema importante en términos de ingresos de los mexicanos.

Como usted ya sabe, la pobreza a nivel mundial se ha reducido de forma muy importante en los últimos años. A inicios de este siglo, 30% de los seres humanos vivía con menos de 1.90 dólares diarios (700 dólares al año), y más de 66% con menos de 5.50 dólares al día (2 mil al año). Para 2013, último dato disponible, en el primer grupo había ya 10%, y menos de 50% en el segundo. Los datos son del Banco Mundial.

A nivel de países, los últimos datos comparables son de 2011, y el Pew Research Center construyó una base interesante, utilizando dólares de paridad de poder adquisitivo (PPP). En ese año, el 15% de las personas en todo el mundo vivía con menos de 2 dólares diarios. En México, era el 3%. La pobreza extrema no es un problema grave en nuestro país, desde esa perspectiva. Con un ingreso que va de 2 a 10 dólares al día vive el 55% de la población mundial, pero casi el 60% de los mexicanos. Ahí estamos mal. Pero en donde realmente tenemos un problema serio es en el siguiente grupo: entre 10 y 20 dólares al día, es decir, entre 3,500 y 7 mil dólares al año, en números redondos, vivía en 2011 cerca del 12% de personas en el mundo, pero en México era el 25% de la población.

Es decir, el problema que tenemos con el ingreso de los mexicanos no es la pobreza extrema, sino la pobreza “normal”, por ponerle un nombre. Y esto tiene que ver con el ingreso laboral que comentábamos al inicio. Cinco salarios mínimos en 2017 equivalían, ya transformando por paridad de poder adquisitivo e incluyendo aguinaldo, a 15 mil dólares al año. Apenas el 25% de los trabajadores formales supera esa cifra, y menos del 20% del total (es decir, incluyendo informales).

Creo que es muy importante entender la diferencia porque mucha de la discusión pública sigue siendo alrededor de programas sociales. Esos programas son fundamentales para eliminar la pobreza extrema, y algunos han servido bastante bien (especialmente Oportunidades). Pero con ellos no se resuelve el dilema en que vive la gran mayoría de mexicanos, ese 75% que no es pobre extremo, pero que no puede pasar del equivalente a 15 mil dólares PPP.

Primero, necesitamos entender que la informalidad está muy asociada al fenómeno, pero no es lo único. Es más, todo indica que la informalidad es resultado y no causa. Segundo, no se resuelve elevando el salario mínimo, como se demostró en este año. Tercero, hay una variación geográfica monumental: en Guerrero, 92.5% de los asalariados está por debajo de los 5 SM; en Estado de México es el 81%; en Querétaro o CDMX, el 66%; en Nuevo León, el 63%. De las variantes institucionales y culturales de cada entidad, estoy convencido, se puede aprender mucho.

Si en lugar de seguir discutiendo programas sociales o salarios mínimos, que tendrían sentido en un país con inmensa pobreza extrema, nos concentramos en cómo lograr que en un período razonable (diez años) la proporción de mexicanos con ingresos inferiores a los 15 mil dólares anuales PPP sea sólo del 50%, estaremos de verdad resolviendo un problema relevante, y no una creencia inútil.

Esta columna es publicada con la autorización expresa de su autor.
Publicado originalmente en El Financiero


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