Salarios reales
En economía, se llama variables reales a las que se les ha quitado el efecto de la inflación. Así que cuando nos referimos a salarios reales, hablamos de cuánto ganan las personas más allá del efecto de los precios. Sin embargo, la columna de hoy se refiere a otro tipo de “realidad”. Mi preocupación es que no sabemos en realidad cuáles son los salarios de los mexicanos.

Desde hace décadas, esta columna ha insistido en los problemas de medición que tenemos en el tema del empleo y los salarios. Si bien toda medición tiene errores, en el caso de empleo y salarios en México los datos que conocemos creo que nos confunden más de lo que nos aclaran. De una vez afirmo que esto no es un problema de INEGI, sino de un tramado institucional que conspira contra esta institución. Aunque hay información confiable de las personas que están afiliadas al IMSS y al ISSSTE, los datos de otras instituciones de seguridad social son menos buenos. Y como más de la mitad de los mexicanos no está registrada en ninguna de ellas, es todavía peor.

Por ejemplo, el caso de los salarios. La información que provee la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo proviene de encuestas a las personas, que se ubican en un rango de ingresos: menos de un salario mínimo, entre uno y dos, entre dos y tres, entre 3 y 5, y más de 5. Pero hay un renglón para no responder. Este último renglón ha sido elegido de manera creciente. Hemos pasado de un 5% que no respondía hace diez años, a 15% en la entrega más reciente, del cuarto trimestre de 2017. Esto hace imposible saber si el ingreso promedio de los mexicanos crece o se reduce.

Podemos estimar, grosso modo, ese ingreso utilizando el punto medio de cada rango (0.5, 1.5, 2.5, 4, y para el más alto 10 salarios mínimos). Si lo hago para el cuarto trimestre de 2017, obtengo que el ingreso promedio mensual fue de 5,800 pesos al mes. Con ese mismo cálculo para el cuarto trimestre de 2016, el ingreso promedio fue de casi 5,900 pesos. Es decir que en 2017 los mexicanos habrían ganado menos que en 2016, y eso antes de quitar la inflación. No calculé el ingreso por hora de trabajo, pero lo hizo David Kaplan, con un resultado parecido, y lo compartió vía Twitter, y por eso quise comentar este tema con usted.

Pero estas cifras no son reales, en el sentido común de realidad. Resulta que en 2016 quienes no respondieron la pregunta de ingreso representaron 12% del total, frente al 15% de 2017. Es decir, no es que los mexicanos ganen menos, es que responden menos. Y la no respuesta parece estar muy asociada al nivel de ingreso: mientras más gana una persona, menos responde, muy probablemente por el tema de inseguridad.

Para verificar cuánto ganan las personas en realidad, podemos usar los datos de Cuentas Nacionales, que miden las remuneraciones totales de los mexicanos. En 2016, éstas ascendieron a casi 5.4 billones de pesos, que divididos entre los 35.6 millones de asalariados de ese año, arrojan un ingreso promedio anual de 150 mil pesos. Pero usando la ENOE, la cifra sería de 82,400. Para que ambas cifras coincidan, es necesario considerar que todos los que no responden están en el rango superior, y en lugar de estimar con 10 SM, hay que hacerlo con 14. Replicando ese cálculo para 2017, el ingreso promedio sube a 167 mil pesos por persona: 11% mayor que en 2016, y quitando la inflación, un incremento, ahora sí en términos reales, de 4%. Compatible con el 3.5% de incremento en el consumo, por cierto.

La verdad es que no sabemos con certeza qué ocurre, pero cuidado con interpretaciones alarmistas, frecuentemente erróneas e interesadas.

Esta columna es publicada con la autorización expresa de su autor.
Publicado originalmente en El Financiero


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