¿Sin descenso en la Liga MX?
Hace unos días, en la junta del Comité de Desarrollo Deportivo surgió una idea brillante. De esas que envidiaría un político en campaña. No, no es acerca de combatir la pobreza o la delincuencia. Ni si estaríamos mejor con ya sabes quién. Esa es harina de otro costal.


La nueva noticia alrededor del fútbol mexicano: se propondrá a la Asamblea de Dueños, grupo integrado por todos los propietarios de los equipos de la Liga MX, poner en pausa el descenso durante cuatro años ¡Wow!

Con el pretexto de buscar que los equipos de la Liga de Ascenso logren cumplir con los requisitos de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) de mejorar sus instalaciones, buscarán que se suspendan los ascensos y descensos en el máximo circuito de 2019 a 2023.

Aficionados de Guadalajara seguro brincan de la emoción. Al paso que van, los próximos en descender serían ellos. Qué decir de Veracruz, Puebla… que ya están acostumbrados a vivir ese estrés cada torneo.

El sistema del porcentaje para el descenso es otra barbaridad que sólo busca proteger a los equipos más adinerados para no bajar de categoría por peor que jueguen un año.

Clubes francamente mediocres, como Atlas, se mantendrían a pesar de malos directivos, entrenadores y jugadores… a pesar de todo. ¿Y para qué me esfuerzo, si de aquí nadie me quita? Da igual si quedo en último, sigo en Primera.

El actual sistema de torneos con liguilla premia la mediocridad, pues un equipo de media tabla puede colarse a la liguilla, “enracharse” tres semanas y quedar campeón. Y quien tuvo consistencia y calidad todo el torneo, tiene un descuido y se va para su casa con las manos vacías.

En lugar de buscar medidas que atentan contra la competitividad y la formación de futbolistas nacionales, se debería volver al sistema de torneos largos.

Aquél que se juega durante todo un año, enfrentando dos veces a cada rival (una en casa y otra de visita), y al final quien sume más puntos es el campeón, por ser mejor equipo. Punto. Como en las ligas más competitivas e inteligentes del mundo.

Es el sistema más justo, y en el mediano plazo se convierte en igual de mediático y atractivo para la afición que la famosa liguilla. Claro, incluyendo descenso… para pelear por no ser el peor.

En lugar de eso, se quiere imitar el modelo de la Major League Soccer (MLS) de Estados Unidos. Ahí nadie se preocupa por malas temporadas porque nadie desciende, y las franquicias no pierden valor.

La liguilla es algo que los dueños no soltarán. Porque no les interesa la calidad del futbol. Su visión de largo plazo no pasa de su nariz. Los ratings por un partido de final de liga son garantía para sus bolsillos. En estos tiempos en que la gente no va al estadio, vale oro. Pero no va al estadio precisamente porque existe la absurda “liguilla”. El aficionado sabe que los partidos buenos, en los que se motivan los equipos y hay espectacularidad, solo son en liguilla.

¿Qué nos queda por hacer? Esperar que la Asamblea de Dueños no ceda ante semejante aberración. Si aceptan, se vendrán tiempos aún más difíciles para nuestro fútbol.

Luego no nos extrañemos de por qué no llegamos al quinto partido en los mundiales.

Para dudas, sugerencias y comentarios, contacto a mi Twitter: @SergioGomezMtz


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