Primero los rusos y ahora Cambridge… nada pasará
No sé quiénes, pero de una forma u otra se hacen intentos de influir en la decisión que los mexicanos tomarán en julio. No digo que no sea cierto lo de la injerencia rusa en más de 20 elecciones a lo largo del planeta, tampoco estoy seguro de su éxito rotundo. Ni pongo en duda que la empresa Cambridge Analytica haya realizado trabajos sucios en la elección de Trump, ya sea en colusión con los rusos o por separado. Tampoco me consta su gran efectividad.


Lo que sí sé es que las advertencias previas en todas esas elecciones no sirvieron de nada y el resultado es el que vimos. Los más recientes: Trump presidente, la salida del Reino Unido de la Unión Europea y el conflicto catalán.

Medios y personajes estadounidenses, británicos y españoles se desgañitaron primero señalando y luego suplicando a los potenciales votantes que abrieran los ojos y se dieran cuenta de lo que estarían haciendo de cristalizarse lo que se cristalizó y ¿qué hicieron los votantes y grupos de poder? Nada.

Absolutamente nada parece hacer cambiar de opinión a quienes genuina o fanáticamente han tomado una decisión. Y si es la mayoría la que pretende llevar a un monstruo impresentable a llevar las riendas de su país, así será.

Ni modo, hay ciertas cosas que no permean lo suficiente o no son bien comunicadas a las masas o la masas simplemente no quieren escuchar. Se van por la promesa de un mundo mejor, aunque este nunca vaya a llegar, pero es lo que quieren escuchar. Así están las cosas y no creo que en México la mayoría de los mexicanos tengan ganas de cambiar o informarse.

Por eso, pueden inventar o dar pruebas irrefutables de que uno u otro candidato se codea con los rusos o ha comprado los servicios de Cambridge Analytica, la suerte está echada.

A menos, claro, que ocurra algo monumental que toque al ciudadano al que no le interesan las teorías de la conspiración o que simplemente no le da la gana leer sobre los potenciales riesgos que representa votar por un candidato en particular.

Cuando un evento o noticia verdaderamente sacuden al de a pie, entonces es que reaccionará, pero con sofisticados cuentos, ni hablar.

Lo del escándalo de Cambridge Analytica es más bien algo parecido a un ajuste de cuentas contra Facebook; por cierto, bien merecido, por abusivo.

Twitter: @adejorge


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