El Futuro del Sistema de Partidos

El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor;
Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
Isaías 1:3 (RV)

Después de que el nuevo ferrocarril de la revolución arroyó a sus adversarios en la pasada elección, dejándolos agonizantes; una vez que los nombramientos (de saliva) de los futuros colaboradores del presidente electo, permite visualizar vínculos de todo tipo hasta con el innombrable, que bien sirven para confirmar la cuarta transformación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) y toda vez que el mismo personaje, controla hasta los restos del otrora “partidazo” de la Revolución Mexicana, bien vale preguntarse: ¿Qué pasará con el sistema de partidos en México?

Ya que vimos que nuestro frondoso y generoso árbol de partidos, sólo dio frutos enjutos en materia de ideas y construcción de instituciones políticas, incapaces de contener el tsunami del pasado primero de julio ¿Ya se dimensionó que pasará con nuestro flamante sistema de partidos? sí, ese sistema que sembró y se repartió como botín, la edificación de sendos tribunales electorales por todo el país, acompañados también de tremendos órganos electorales a “modo” del más fuerte o del más gandaya, en sus respectivos territorios; sí, ese que se repartió generosos recursos públicos, con el argumento falaz de que sólo se puede sobrevivir con dinero abundante de los contribuyentes: ¿Qué pasara con él?

Limitados y perezosos, soberbios y voraces, ayunos de ideas que den buen fruto, “hankianos”, “tlacuachescos” “tostados”, amantes del dinero ajeno; partidos que no viven para la política, sino de la política; partidos con tres documentos básicos: billetes, billetes y más billetes ¿Qué pasará con ellos, hoy que lucen famélicos, enfermos, moribundos? ¿Qué pasará con ellos si el presidente electo, cumple la promesa de reducir a la mitad su financiamiento?

¿Qué pasará si se abandona el circo de las elecciones estatales, qué dicho sea de paso, sólo han producido (en buena medida) bandidos, y ahora producirán flores de ornato? ¿Qué pasará si dejamos de jugar al “municipio libre” y se les quita, en ambos casos, el financiamiento correspondiente a tan grotescos eventos? ¿Heridos de muerte y sin recursos para suficientes para atenderse en Houston, cómo sobrevivirán? ¿Cómo sobrevivirán al maremoto que ya se ve venir en el 2021?

Si bien es cierto que por sí solos, el presidente electo y su partido no tienen mayoría absoluta, con sus aliados de la elección pasada tienen eso y más; y esos aliados, no abandonarán al Peje por la sencilla razón de que tienen que sobrevivir a la elección intermedia y con el capital político que quedó en sus manos, pueden hacer muy poco; seguirán siendo socios de MORENA, porque sólo podrán florecer (artificialmente) bajo el manto protector del presidente.

Con las vigorosas figuras (presupuestalmente hablando) de los 32 coordinadores estatales y los 300 coordinadores regionales, el presidente electo pondrá en operación una estructura clientelar muy poderosa, aunado a la presencia del mismo en la boleta (para consultar sobre la revocación de su mandato), las posibilidades de sobrevivencia de la oposición serán casi nulas, sino se equivocan mucho, el presidente y su equipo ganaran todo, y todo es todo.

Al margen de los integrantes de la coalición que encabezó MORENA, el resto de los partidos, para sobrevivir como membretes o como políticos bien pagados, sólo tienen dos caminos: en el caso del PRI, Verde y PRD, seguir migrando a las filas de MORENA con sus canicas, o bien jugar a la oposición, con el riesgo de perder todo, ya no son rentables y tal vez ni confiables y dudo mucho puedan tener credibilidad como fachadas democráticas.

En el caso del PAN, la historia será diferente; podrido por el poder y el dinero vivirá su segunda transformación, y en su cambio de época me parece que sólo puede sobrevivir cómo satélite de MORENA, por ese camino ya dio los primeros pasos; pobre PAN, en una de esas, hasta Margarita se convierte en presidenta de un “mimimato”. Pobre México, el futuro de su sistema de partidos, está en el pasado previo a la transición.


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