Campaña y gobierno, la misma estrategia
Nos guste o no, López Obrador ejerce funciones desde hace tiempo. Le corría la prisa y no quiere que la ola de ánimo disminuya con el larguísimo tiempo en que el poder pasa de una mano a otra en nuestra muy rara transición.

Pero las prisas revelan un estilo que, si bien ya conocíamos, nunca nadie pensó que sería aplicado a la hora de gobernar: la estrategia será la misma que en campaña, mientras el presidente dice una cosa, sus más cercanos dirán otra.

¿Qué van a implementar? Quién sabe, pero lo que sí sabemos, es que antes de que cualquier decisión se tome, las señales serán abundantes y contradictorias.

Una locura, generar incertidumbre es un disparo a la cabeza para cualquier gobierno.

Es decir, no tienen ni la más remota idea de lo que quieren hacer. Y lo que es peor: no tienen ni la más remota idea de donde están y estarán parados durante seis años. Focos rojos, señoras y señores, focos rojos.

Parece que será el negocio lo único que tendrán claro. Beneficiar a los amigos con lo del aeropuerto de Santa Lucía y beneficiarse con lo del Tren Maya, punto. Lo demás seguirá igual, aunque cambien el discurso.

Una cosa era la de andar prometiendo en el templete disparates que luego eran desmentidos o matizados por los compañeros de campaña y otra muy distinta es la de dar la impresión de no saber nada a la hora de gobernar.

Es cumplir al pie de la letra el libro que aún no escribe Donald Trump sobre su fallida presidencia.

Es la provocación más grande que está por recibir el pueblo de México, el engaño más ruin y la burla más larga de la historia del país.

Twitter: @adejorge


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