'Mi plan o el caos': Theresa May

La primera ministra británica, Theresa May, aseguró este lunes que su plan para salir de la Unión Europea es la única alternativa posible a un Brexit sin acuerdo, lo que tendría "costes sustanciales" para la economía, según advirtió el FMI.

El conocido como "plan de Chequers", que May defiende a capa y espada pese a la resistencia de una parte de su Partido Conservador y las críticas de Bruselas, prevé conservar una estrecha relación comercial entre Reino Unido y la UE tras el Brexit, que deben hacerse efectivo el 29 de marzo a las 23h00 GMT.

"Creo que tendremos un buen acuerdo, volveremos con él de las negociaciones con la UE y lo someteremos al parlamento", afirmó May en el avance de una entrevista con la BBC que será televisada el lunes por la noche.

Pero "creo que la alternativa será la ausencia de acuerdo", con efectos potencialmente caóticos, agregó.

La reacción no se hizo esperar. "La idea de que lo único que este país debería aceptar es un apaño o el abismo no es solo un insulto a la inteligencia de los votantes británico, sino que además no es cierto", lanzó también en la BBC el ex vice primer ministro y miembro de los liberaldemócratas, Nick Clegg. "Los tiempos se pueden cambiar", insistió.

En el campo contrario, Gerard Batten, líder del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), consideró que "una falta de acuerdo, que significa volver a los términos de la Organización Mundial del Comercio, es mejor que un mal acuerdo".

El Brexit de May "no será por lo que los británicos votaron el 23 de junio de 2016, de Brexit solo tendrá el nombre", subrayó en un comunicado.

"Costes sustanciales"


Las declaraciones de May tienen lugar el mismo día que el Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía, en su informe anual sobre Reino Unido, que un Brexit sin acuerdo tendría "costes sustanciales" para la economía británica.

"Alentamos tanto al Reino Unido como a la UE a trabajar asiduamente" para evitar que la separación se haga de forma brutal, afirmó la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en rueda de prensa en Londres. "El poco tiempo que queda para concluir un acuerdo es muy problemático", añadió.

La UE y Reino Unido se habían propuesto finalizar las negociaciones antes de la cumbre europea del 18 de octubre, pero ahora se habla más bien de noviembre.

Uno de los principales escollos es la línea divisoria entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, Estado miembro de la UE.

Tanto Londres como Bruselas se oponen a restablecer los controles fronterizos en esa zona por temor a amenazar el frágil acuerdo de paz en Irlanda del Norte, pero divergen sobre cómo evitarlo.

Si se alcanza un acuerdo a tiempo, este deberá aún ser aprobado por el parlamento británico, donde May dispone de una estrecha mayoría, y por los parlamentos de los 27 países de la UE y el Parlamento Europeo.

No se sabe muy bien qué ocurriría en caso de rechazo, pero ambas partes se preparan ya técnicamente para un eventual Brexit sin acuerdo.

La UE pidió a Londres que desarrolle una solución de "backstop", o "red de seguridad", que prevé mantener a Irlanda del Norte en el seno de la unión aduanera y del mercado único europeo y se aplicaría únicamente si la negociación no desemboca en una solución mejor. Pero el ejecutivo de May teme que esto comprometa la integridad territorial del país.

"Si no hay un backstop operacional para Irlanda, no habrá acuerdo", dijo la semana pasada el negociador jefe de la Unión Europea, Michel Barnier.

Pero el diario The Times aseguraba este lunes que la UE estaría preparándose en secreto para aceptar las condiciones británicas al respecto.

"Creo que Michel Barnier ha dicho públicamente que quiere desdramatizar la cuestión del 'backstop'", reaccionó el lunes un portavoz de May. "Las negociaciones están en curso, he leído muchas cosas en los últimos días, buena parte de las cuales se contradicen entre sí", agregó.

Vía: France 24.


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