Que nos consulten
Parece un mal chiste, pero el arranque anticipado del gobierno que aún no es de López Obrador levanta sospechas y estoy seguro de que está desencantando a muchos que votaron por él.

Sólo porque le pareció un buen gancho en la campaña prometió echar abajo la construcción del nuevo aeropuerto en la CDMX y, como ganó la elección, pues ahora parece desorientado en qué hacer: cumplir con su base o hacer lo correcto; es decir, dejar que la obra continúe.

En su muy particular estilo pretende salir del embrollo, aunque este se esté convirtiendo en realidad en un pantano de arenas movedizas. Se saca de la manga lo de la consulta porque, según él, el pueblo es sabio y hasta doctorado en aeronáutica tiene. A ver cómo le hace, pero la cosa se tiene que consultar. No importa que la inmensa mayoría de los mexicanos no use los aviones y no entienda la dinámica del turismo, pero todos deberán opinar.

¡Ah! Pero cuando se trata de realizar una obra como la que pretende en el sur del país, a la que se le conoce como ‘Tren Maya’, el criterio del futuro mandatario cambio radicalmente.

Ahí la cosa va porque va. No requiere consulta. No hay consideración económica, ecológica y de viabilidad turística que valga, mucho menos la opinión del pueblo sabio, que por lo visto sí sabe de aeronáutica, pero nada de trenes.

En todo caso y en honor a la congruencia que tanto presume el tabasqueño, lo más justo es que convocara también a una consulta. No importa que en Monterrey o Tijuana sepan o no de las necesidades y cuestiones técnicas para llevar a cabo una obra de ese calibre. Ni tampoco importa que en Sinaloa o la CDMX sepan de dónde saldría el dinero para financiar esa obra y cómo retornaría. La cosa aquí es que nos consulten a todos por todo o que se dejen de payasadas.

¿Recuerdan que en campaña se insistió mucho en el perfil autoritario de López Obrador? Pues ahí tienen ¿cuánto nos durará la paciencia?

Twitter: @adejorge


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