Tráfico de representantes
“La justicia engrandece a la nación; 
mas el pecado es afrenta de las naciones”. 
Proverbios: 14:34 (RV)

Un tema en el que la mayoría de los mexicanos estamos de acuerdo, o por lo menos nuestro sentir es el mismo, es la percepción de que uno de los mayores problemas que hereda el “peñismo” al “lopezobradorismo” (producto de dos décadas de una democracia perversa, de gobiernos divididos y un federalismo de fábula infantil), lo es el de la inseguridad pública, derivada principalmente de tres factores: impunidad, corrupción y narcotráfico.

Analicemos el último concepto: narcotráfico, palabra con la que se hace alusión al comercio o tráfico ilegal de sustancias tóxicas (principalmente narcóticos), en grandes cantidades. ¿Usted seguramente también ha escuchado hablar del tráfico de aves y/o especies?; a semejanza del narcotráfico, se trata de una actividad ilícita dedicada al comercio o tráfico ilegal de algo prohibido, en este caso, de aves exóticas y un sinnúmero de diferentes especies, muchas de ellas en proceso de extinción. Resulta evidente, que al igual que el narcotráfico, el de aves y/o de especies, también es producto de la corrupción y la impunidad.

Seguramente también ha escuchado hablar de los “huachicoleros” o del “huachicoleo”, que no es otra cosa que el robo, tráfico o trasiego y comercio ilegal de hidrocarburos robados; el tráfico de hidrocarburos, semejante al narcotráfico o al tráfico de aves exóticas o de diferentes especies, es una actividad ilegal donde se roba a una empresa paraestatal, que hasta donde recuerdo, hace tiempo la promocionaban como de todos los mexicanos; pues bien, esta última es una actividad ilícita donde nos roban a todos los mexicanos, robo que, al igual que los tráficos ilegales referidos, es alimentado por la corrupción y la impunidad.

Podríamos seguir enumerando una gran cantidad de ejemplos de actividades ilícitas, con las que seguramente usted está a disgusto y le causan mucho perjuicio y/o enojo, pero no le distraeré su atención en algo de lo que seguramente usted está debidamente informado y conoce muy bien.

Mejor me concentraré en un nuevo fenómeno, que al igual o de manera semejante a los demás, se gesta por la corrupción y la impunidad, y es para continuar reproduciendo corrupción e impunidad: se trata ahora del tráfico de representantes, por si faltara algo para seguir fomentando el desprestigio y la decadencia de la política y de los partidos.

Tristemente, un partido que lucra con la imagen de una ave exótica, afanoso por convertirse en el primer satélite del nuevo sistema de partidos, ha inventado el tráfico de representantes, que no es otra cosa que el tráfico o comercio ilegal de los representantes (diputados) que le dio un grupo de ciudadanos ingenuos a un determinado partido, para venderlos al partido más grande, el mismo que prometió acabar con la corrupción y la impunidad. ¿Hermoso cuadro verdad?

Aunque el tráfico de diputados, al que ya se sumó el Partido del Trabajo, es un fenómeno nuevo, se da como producto de la desvinculación real que existe entre los partidos políticos y los ciudadanos, y de éstos últimos con sus presuntos representantes.

La ausencia de la reelección legislativa indefinida, sólo provoca que los partidos políticos despojen al ciudadano del único mecanismo que tiene para evaluar a sus representantes, y adicionalmente, rompe el vínculo que puede establecerse entre ambos; por ello, han llegado a la desvergüenza de traficar con la representación legislativa, al igual que se hace con otras mercancías, por supuesto, de manera ilegal.

La no reelección legislativa, no solo despoja a los ciudadanos de uno de sus brazos políticos, sino que además, empodera a los partidos, y es una de las razones por la que hemos tenido una partidocracia tan poderosa.

Como no hay ciudadanos a quienes rendirle cuentas, la clase política, a través de los partidos políticos, ha recurrido a prácticas tan bajas con el único fin de conservar sus privilegios.

Por cierto, para los especialistas en temas de discriminación: ¿sabían que no hay discriminación más extrema y perversa que la discriminación política? Sí, aquella que por medio de sus instituciones trata como estúpidos a los ciudadanos y por lo tanto asume su tutela. Discriminación, eso es la no reelección legislativa.

Con estas prácticas, los derechos humanos, la no discriminación, la rendición de cuentas y la construcción de la cuarta república, son sólo quimeras.

Nos leemos la próxima semana.


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