Consulta iliberal
Como usted sabe, desde hace un par de años el mundo entero empezó a moverse a gran velocidad fuera de la democracia liberal. No es que entonces empezara, pero sí se hizo mucho más acelerado el proceso con el Brexit, la elección de Trump y la desaparición del centro político en Europa. Países que desde antes habían iniciado el tránsito, como Hungría o Turquía, ya están en lo que Viktor Orbán ha llamado “democracia iliberal”, que consiste en eliminar las condiciones liberales de la democracia, dejando tan sólo el ejercicio del voto, pero sin competencia en igualdad de condiciones, sin fuentes independientes de información y con una restricción creciente en libertades, especialmente de opinión y reunión.

En Estados Unidos, Donald Trump se ha ido moviendo en esa dirección. Su aparición diaria en Twitter busca minar las alternativas informativas, para constituirse en la única fuente creíble. Al menos para su base, que no es menor al 43% de los votantes, lo ha logrado. También están intentando, él y su partido, eliminar la competencia, sea modificando los distritos electorales o sacando a las personas del padrón de votación. Y aunque sea muy difícil lograrlo en Estados Unidos, las redes sí juegan en contra de la libertad de opinión: las jaurías van golpeando a los críticos.

Aquí en México, aunque el nuevo gobierno no ha tomado posesión del Ejecutivo, parece que también nos movemos en esa dirección. La consulta acerca del aeropuerto es un buen ejemplo. Habrá votación, pero no igualdad de condiciones para las opciones, ni fuentes de información independientes. En la boleta misma se establece una pregunta redactada a favor de una opción, y se da información falsa también en esa dirección. Se inventó recientemente un discurso a favor de un inexistente lago, o acerca de los derechos de los pueblos, que resulta útil para la jauría: quien prefiere Texcoco es alguien que desprecia el ambiente o a los habitantes del rumbo. Ni lago ni pueblos había en la zona en que se construye, pero eso es lo de menos.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo se combinará el resultado de la consulta con los que se obtengan de encuestas, que tampoco sabemos quién realizará. Muchos colegas han apuntado que la decisión es sólo de López Obrador, y que está utilizando estos mecanismos para reducir su responsabilidad y poder atribuirla al “pueblo sabio”. Creo que además de eso, está probando qué tanto puede utilizar las consultas en el futuro. Aunque no tengan carácter vinculante, pueden servir para mantener la movilización e ir orientando la discusión pública, es decir, la narrativa, en la dirección que le convenga.

No es un asunto menor, porque todo indica que no tendrá mucho tiempo antes de entrar en problemas. Su dicho de que Pemex no exportaría fue interpretado literalmente por las calificadoras, que pusieron la deuda de la empresa en perspectiva negativa: si no exporta crudo, Pemex no tiene ingresos en dólares, pero sí tiene gastos en esa moneda, incluyendo servicio de deuda, por lo que ese anuncio implica una depreciación del peso. Bueno, pues entre jueves y viernes los mercados ya iniciaron el proceso, con 40 centavos de pérdida. Primer ajuste en 34 meses, me parece, que no es atribuible a Trump.

Por lo mismo, controlar la discusión pública y mantener la movilización parecen elementos determinantes para el próximo año. La consulta es un experimento en esa dirección, más allá de lo que ocurra con el aeropuerto mismo. Coincido con quienes piensan que eliminar el NAIM tendrá un costo importante en flujos de inversión y, por lo tanto, en el valor del dólar. Razón de más para avanzar en el iliberalismo.

Esta columna es publicada con la autorización expresa de su autor.
Publicado originalmente en El Financiero.


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