Son los agravios
Muchos de los que votaron por AMLO el pasado primero de julio y una buena parte de los que forman o formarán gobierno con él, empiezan a quejarse de la forma en que son tratados por los que no están de acuerdo con algunas personas que lo acompañan en esta aventura y con las cosas que dicen, con su comportamiento y, en algunas ocasiones, con la evidente ignorancia en muchos asuntos.

Los memes corren, los comentarios ácidos queman la de por sí delgada piel de los destinatarios, los análisis ponen el acento inteligente frente a los desaciertos de los legisladores que pertenecen al partido propiedad del presidente electo y de los que forman ya parte del equipo.

Entonces surgen (ahora sí), las voces que sugieren armonía, colaboración, tolerancia, amor y paz. Para que dejen trabajar a los nuevos salvadores de la patria, para que no obstaculicen la ‘cuarta transformación’. Será por el bien de todos, dicen.

Que qué importa que Sergio Mayer o que Nestora o que si no saben que hacer en realidad con lo de Santa Lucía, pero que la cosa era echar abajo lo de Texcoco (en ese tema no hay cerrazón, sino congruencia… je,je) y cosas por el estilo.

El asunto es que los que antes eran intolerantes hasta la locura, ahora piden tolerancia, los que antes no reconocían absolutamente nada bueno en los gobiernos anteriores, piden reconocimiento, los que odiaban a rabiar, ahora piden amor. Eran impacientes, ahora piden tiempo.

Muchos muerden el anzuelo con los argumentos simplones que corren en las redes sociales y los medios afines a López Obrador; sin embargo, yo les digo que no esperen un trato distinto durante los próximos seis años. Los opositores al régimen obradorista tienen marcado en la piel, los agravios que estos les propinaron con o sin razón mientras fueron oposición.

Ellos (los seguidores de AMLO) nunca tuvieron la menor intención de poner algo de su parte para que las cosas que valieran la pena caminaran. Jamás hicieron algo por llevar la fiesta en paz; por el contrario, todo fue ensuciar el ambiente, polarizar, enfrentar a hermanos, pudrir la escena pública y, ahora, tendrán lo mismo.

No espere grandes cosas cuando los agravios son así de grandes, el ‘ojo por ojo’, será el método de los que ahora están relamiendo sus heridas y sufriendo aún la derrota.

Además, bienvenida esta forma de resistencia, después de todo, con una parte de la prensa en modo militante que viene con mucha fuerza y la otra con terror a ser castigados en donde más les duele, el bolsillo, el único contrapeso para detener posibles excesos serán las redes sociales y, en última instancia, las calles.

Twitter: @adejorge


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