¿Venció el voto anti-Partido de los Trabajadores?
Saltando los pronósticos, la derecha “dura” con Jair Bolsonaro obtuvo 46,0% de los votos válidos de la primera vuelta, dejando a la izquierda “Foro de São Paulo” de Fernando Haddad a 16,8% de distancia (con 29,3%); un spread tan amplio no se daba desde las elecciones de 2002, las primeras ganadas por Lula da Silva, cuando le sacó 23,2% a su contrincante.

El primer análisis confirma que la tendencia iniciada en las municipales de 2016 de contracción del voto al PT y aliados se mantiene: sin considerar gobernaciones por segundas vueltas (ganó en 3 y tiene posibilidades en 4, perdiendo Minas Gerais), en el Senado pasan de 9 a 6 (sobre 81) y en Diputados de 58 a 56 (sobre 513), así como sus candidatos al Senado quedaron fuera de elección en los estados más ricos (Rousseff quedó cuarta en Minas Gerais). El segundo es la debacle de Marina Silva que después de promediar 20% en las elecciones de 2010 (19,3%) y 2014 (21,3%), en ésta cae a 1%, significando su fin de ciclo; por el contrario, Ciro Gomes mantiene un promedio estable de 11,8% en su participación en las elecciones de 1998 (11,0%), 2002 (12,0%) y ésta (12,5%).

Si entre Bolsonaro y Haddad se repartieron el 75,3% de los votos, el 24,7% se distribuyó entre los otros 11 candidatos. De éstos, pero sobre todo de Gomes, Alckmin (4,8%) y Amoédo (2,5%) pero también de Daciolo (1,3%), Meirelles (1,2%) y Silva, saldrán las alianzas que permitirán la victoria en el ballotage. Por de pronto, los electores de Daciolo, Meirelles y Dias, con sectores votantes de Alckmin podrían contribuir a completar el 4% de votos que le faltan a Bolsonaro, el candidato en el centro de la polémica.


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