Petróleo y gasolina
Como le decíamos ayer, la producción de petróleo en México cayó de manera muy importante en enero. Se produjeron apenas 1.64 millones de barriles diarios (mbd), que son noventa mil menos de lo que se producía en los últimos meses de 2018. Comparado con enero de 2018, son 290 mil barriles diarios (kbd) menos.

La caída más importante, durante todo el año pasado, ocurrió en el activo denominado Litoral de Tabasco, que perdió 145 kbd, y ahora está claramente por debajo de 200 kbd. Sin embargo, la máxima producción del país ocurre en las aguas someras de Campeche, donde la caída ha sido de 102 kbd durante 2018, aunque la mayor parte ocurrió en enero pasado, con 77 kbd menos en producción. Desafortunadamente, tenemos problemas con la información. El Sistema de Información Energética de Sener no publica el detalle por campo desde octubre, y el de la CNH no ha publicado enero, de forma que no le puedo decir exactamente en dónde se nos vino abajo la producción, y por lo tanto la probabilidad de que sea algo permanente. Podemos saber que fue en Ku-Maloob-Zaap, pero no en cuál de los tres. Sin duda, no fue Ku, que hace rato que se agotó, y a duras penas produce 70-80 mil barriles al día. Maloob, que es el gran campo de ese activo, alcanzó 460 kbd durante 2018, pero cerró el año en 400. Es posible que ahí haya ocurrido la mayor parte de la reducción en enero, y habrá que esperar unos meses para saber si ya ha entrado en declinación. Como quiera que sea, se ve complicado que el promedio de producción del año esté en 1.8 mbd.

En cuanto a la gasolina, los datos a enero confirman que hubo una contracción en las importaciones desde diciembre, a la que se sumó una menor producción interna. Es muy interesante que el consumo de gasolina en México se redujo desde el alza de precio de inicios de 2017, pero a partir de julio de 2018 lo hizo a un ritmo más acelerado, a pesar de que el precio no seguía subiendo. Tal vez haya sido un gran crecimiento de robo de combustible, aprovechando el cambio de gobierno, pero no lo sé con certeza.

En cualquier caso, considerando esa caída, la demanda estimable para diciembre de 2018 habría sido de 795 mil barriles diarios, pero sólo hubo 745 mil. En enero, la disponibilidad promedio fue de 707 kbd.

Como usted sabe, esa disponibilidad fue muy diferente por entidad federativa. Según los datos de Pemex (SIE-Sener), en diciembre, la mayor escasez ocurrió en Querétaro (30%), Michoacán (29%), Nayarit (28%), México (26%), y en enero en Durango (45%), Querétaro (40%), México (40%), Coahuila (36%), Zacatecas (32%), Aguascalientes (31%), Chiapas (31%). Es curioso que Jalisco se reporta con una escasez moderada, de 16% en diciembre y 24% en enero, pero de las dos terminales en el estado, una de ellas (satélite Guadalajara), tuvo una escasez de 24 y 61%, respectivamente, en esos dos meses.

Por el lado de la producción, es una tragedia. De las seis refinerías que tenemos, Madero prácticamente no produce, aunque entre marzo y junio logró sacar un máximo de 20 mil barriles diarios. Minatitlán empezó el año en ceros, la llevaron a 20 mil, y luego intentaron que produjese 40 mil, pero sólo se logró por un par de meses, y se regresó a veinte. Salamanca, que producía 50 mil, bajó en octubre, y en enero no llegó ni a 10 mil. Corre el rumor de que se utilizó crudo pesado en ella, dejándola inservible. Cadereyta y Tula se mantienen en los 40 mil diarios, y Salina Cruz incluso llegó a 80 mil en abril, pero más bien está al nivel de las otras dos.

En breve: esperar algo del petróleo y la gasolina en México es de verdad esperar mucho.

Esta columna es publicada con la autorización expresa de su autor.
Publicado originalmente en El Financiero.


Artículo Anterior Artículo Siguiente